Batman, Superman, el capitán Spock y Robin Hood en la planta cero

Comentaba mi amigo Slavoj Zizek que los edificios en Estados Unidos no tienen planta cero. La que correspondería en Europa a la planta cero es en la Tierra de la Coca Cola la primera planta. Y para Zizek, ese detalle delata toda una mentalidad

Tu cara me suena


Un pueblo sin historia, sin más tradiciones culturales que las recientemente inventadas, no concibe el concepto “cero”. Todo debe contabilizarse y hacerse explícito. Por eso, el cine comercial norteamericano, a decir del filósofo esloveno, es como es. Las elipsis son impensables, y los personajes tienen que ser presentados de forma palmaria, sin atisbo de dudas o ambigüedad, haciendo entre ellos un reparto de papeles que no deje lugar a dudas.

más de dos horas de duración y
 un sentido del dramatismo shakespeariano

La lectura de Zizek me suscitó muchas reflexiones. Me llama la atención cómo la industria hollywoodiense recurre una y otra vez a sus fórmulas de éxito para rentabilizar la jugada. Sin embargo, en la última década, las películas sobre personajes clásicos del cómic y el celuloide intentan situarnos en los orígenes, en lugar de continuar las aventuras. Eso sí, por medio de películas ambiciosas en tono de alta tragedia, con más de dos horas de duración, y un sentido del dramatismo shakespeariano que intenta dar cartas de nobleza a esos personajes.

Batman, Superman, el capitán Spock y Robin Hood comienzan de nuevo su andadura en la planta cero, para disfrute de un nuevo público que los desconoce, y que necesita acercarse a ellos sin sombra de dudas o ambigüedad, las posturas más que bien definidas. Pero no faltan espectadores de toda la vida que sí conocen –conocemos– a estos personajes, a los que les sobran las presentaciones, que echan en falta la aventura por la aventura, y que se aburren soberanamente con estas epopeyas tan pretenciosas y grandilocuentes.

David G. Panadero


   

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