Voces en Ruidera. Francisco García Pavón

Dice Sonia García Soubriet en el espléndido prólogo que acompaña la impecable edición de Rey Lear de Voces en Ruidera, que en este extraordinario, desconcertante y deshilachado libro se reúnen todas las fuentes –la lírica, la costumbrista y la fantástica– de la narrativa de su padre. Y tiene razón, claro.  

Su obra más libre y desafiante

Cabe figurarse, en 1974, al gran García Pavón disfrutando al escribir su obra más libre y desafiante (con la excepción de los cuentos reunidos en La Guerra de los Mil Años) y también imaginando la extrañeza de sus muchos lectores y admiradores, habituados a un Plinio televisivo pasado por Garci con la cara compungida de Antonio Casal, al enfrentarse a esta novela.

literalmente indescriptible,
 como lo son las obras maestras


Todo en esta onírica y alucinada novela desconcierta, embauca e intranquiliza, narrada con una prosa inequívocamente manchega, empapada de melancolía, socarronería y sabiduría, en ella se suceden episodios y personajes inverosímiles y abrasadoramente reales.


La asistencia a un entierro en que el finado dimite como ciudadano (!) será punto de partida hacia unas fantasmales y telúricas lagunas de Ruidera, donde un libérrimo García Pavón dejará a Plinio y a Don Lotario deambular sin rumbo cierto, para narrar desde la receta de los galianos (el sinpar gazpacho manchego), a las sentencias sabias y resignadas de Braulio (un Séneca gañan), el resquemor de un enano de la Secreta que fragua conspiraciones mientras adora a su mastín, el llanto de zagal que llora a un burro muerto en la cuneta, un coro de curas que ora al Quijote en latín, una grotesca noche de bodas y un crimen brutal cometido por desesperanzadas razones.

Voces en Ruidera es una novela literalmente indescriptible: única, especial e irrepetible como, mucho me temo, son las obras maestras.


Rey Lear, 2008

Luis de Luis


    

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