Trago amargo. F. G. Haghenbeck

Desde México y, precedido por una muy buena acogida de lectores y de crítica en su país ya que obtuvo el premio nacional “Una vuelta de tuerca” en 2006, llegó a España esta novela en 2009. El autor es guionista de comic, influencia que se hace patente en  la tendencia que a condensar y sintetizar. Así, en el primer capítulo ya ha presentado a todos los personajes, incluido el narrador y protagonista de la historia, ha descrito el escenario y ha avanzado gran parte del argumento

Un trago para el camino


La otra gran influencia de Trago amargo es la novela negra más clásica. El autor no duda en reconocerse en el epílogo como seguidor, admirador y deudor de Raymond Chandler y de Paco Ignacio Taibo, cuya lectura cultiva desde que tenía veinticinco años. Esa deuda se hace patente sobre todo en unos diálogos chispeantes y llenos de ingenio, que algún crítico ha calificado con acierto de diálogos-disparo, y que quizás sea lo más logrado de esta obra, además de un claro homenaje a los de Chandler.

Utilizando esos mimbres, en este libro se cuenta las andanzas de Sunny Pascal, un investigador privado medio mexicano y medio norteamericano, beatnik y surfero, al que se le encarga  proteger el rodaje de la película de John Huston La noche de la iguana en 1963 en Puerto Vallarta, México. Es él quien, en un momento de la historia, dice refiriéndose al que le enseñó el oficio detectivesco que era “solitario, incorruptible y bebedor”, adjetivos que también se pueden aplicar al propio Pascal y a todos los que forman parte de la tradición iniciada por Marlowe.

El argumento mencionado permite a Haghenbeck reunir en su libro a John Huston, Ava Gadner, Richard Burton, Elizabeth Taylor, Sue Lyon y el productor Ray Stark. Personajes cuyas biografías proporcionarían material e intriga para una novela apasionante cada uno de ellos. Sin embargo, el autor no se deja apabullar ni por sus mitos ni por las leyendas que les acompañan y parece más interesado en narrar sus proezas con la bebida y la seducción que sus cualidades artísticas o el papel que jugaron en la historia del cine.

Muy diferente fue el enfoque que utilizó Peter Viertel cuando también noveló otro rodaje de Huston, La reina de Africa. Aprovechando que fue guionista y conoció de primera mano los hechos, este autor elaboró una visión más realista y profunda de los actores y directores en 1953 en Cazador blanco, corazón negro. Obra que sería llevada al cine con el mismo título por Clint Eastwood en 1990.

Otro aliciente para la lectura del libro es la documentada y embriagadora introducción de cada capítulo con la historia y milagros de cada cóctel, que se podrían considerar como los contenidos extras de un DVD.

También conviene reseñar que la novela tiene un componente juguetón y desenfadado que quizás se deba a que el autor ha unido todos sus amores y aficiones: la novela negra que le apasiona, la coctelería, y Puerto Vallarta, donde reside desde hace años. 

El resultado es una obra amena de leer y que revive el espíritu del género negro más clásico lo que hace que se le perdone al autor el tono satírico y caricaturesco con que trata en determinados momentos a algunos de los grandes de Hollywood como Huston, Gadner, Burton o Taylor.

Roca Editorial, 2009
Luis Gállego


   


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