El Asesino de Presentadores. Xavier Sardá

El autor comienza la novela confesando que no le gustan las novelas malas, ni tampoco las novelas negras, y resulta que El Asesino de Presentadores le ha salido “mala y negra” . Obviando lo mucho que de boutade tiene la excusa no pedida, no deja de ser, por otra parte, una declaración de sinceridad que incluso se queda corta 

Manga por hombro

Utilizando la coartada (léase el argumento) de unos asesinatos seriales de presentadores de televisión, Sardá puebla la novela de frikis variados marca de la casa, a saber y entre otros: una pareja sadomasoquista, unos trillizos algo plastas, unas viejecitas plagiadas sin rubor de Arsénico por compasión y hasta el mismísimo presidente del gobierno, y se dedica a contar, pues eso, sus frikadas, hasta el último tramo de la novela en que aparece en carne y tinta El Mismismo Presentador, y aprovecha, con ese estilo tan suyo, entre la flema y la desgana, para soltar una diatriba sazonada con unas cuantas puyas y pullas, más o menos crítica, más o menos hilvanada, más o menos entretenida y, cuando calcula que ya ha llegado a las 200 páginas que justifican clavar 20 doblones a los sufridos incautos (léase compradores) apaga y se va, dejando, claro, la trama manga por hombro. 

En efecto, como la portada proclama
 sin ambages, el libro es puro Sardá

No es que importe mucho. Sus fans, con un centenar de páginas impresas con tipo de letra generoso, ya habrán tenido (más que) suficiente y se podrán empotrar en el televisor a ver al mucho más cínico y contundente Jorge Javier Vázquez, que, al fin y al cabo, estamos en el siglo XXI, y a estas alturas de la centuria, la ironía suave, desdeñosa y socialdemócrata de Sardá ya se han quedado irremediablemente obsoleta 

Planeta, 2010


Luis de Luis


   

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