Black, black, black. Marta Sanz

Va Marta Sanz y baja del Olimpo de la Alta Literatura para darse un garbeo, triplemente negro, por los barrizales de la novela de género con Black, black, black, en el que exhibe su cuidadísima prosa y su sabiduría narrativa para reflexionar, por tres veces, sobre los límites de la narración y de la palabra para acotar o definir la realidad

Brillante, distinguida y plúmbea

Para ello utiliza la investigación de un asesinato en la casa de vecinos narrado, en su primer Black, por un detective gay mediante el recuento a su ex esposa de su obsesión por uno de los sospechosos a quien sublima mediante palabras fascinadas. 

para tal vez no llegar a ninguna conclusión


El segundo Black es el diario de otra de las vecinas quien da a la realidad de la casa de vecinos una interpretación tan onírica como esperpéntica o tal vez delirada. El tercer Black, por último, contado por la citada ex esposa intenta deslindar hechos y actitudes, para, tal vez, no llegar a ninguna conclusión. 

Según la autora, con Black, black, black ha pretendido reflejar como “la violencia del sistema se refleja en las mezquindades ciudadanas” y no seré yo quien dude de que no lo haya conseguido con esta brillante, intelectual, distinguida y plúmbea novela. 

Anagrama, 2010

Luis de Luis


   

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