Sherlock Holmes y los zombis de Camford. Alberto López Aroca

Llega la tercera incursión de López Aroca en la ficción holmesiana, tras la novela corta Estudio en Esmeralda, una reproducción en clave de ciencia ficción de la seminal Estudio en Escarlata, recogida en el libro de relatos A por cadáveres (Los libros de Fábulas Extrañas, 2003) y "El problema de la Pequeña Cliente" un cuento inédito del Dr. Watson que narra un (más que) probable encuentro del detective consultor y la inolvidable Mary Poppins, incluido en "Nadie lo sabrá Nunca" (Los libros de Fábulas Extrañas, 2005)


Yo soy tu lobo


Es comprensible que, ante este título, el aficionado pueda torcer el gesto y descartarla como uno de los muchos intentos por capitalizar los crecientes y recientes resurgimientos tanto de los zombis como del detective consultor en todos los ámbitos de la cultura popular.

Leer a López Aroca es como pinchar
 otra vez los vinilos de Hendrix
David G. Panadero


Sería, ya digo, comprensible y disculpable, aunque Alberto López Aroca lleva años dedicado a cultivar la literatura de género sin complejos, no sólo con personalidad y firmeza, sino también con un profundo conocimiento de la tradición literaria y al legado de los autores que le han precedido.

Alberto López Aroca se plantea su aportación al Gran Juego (esa montaña de escritos de la que participan todos aquellos holmesianos convencidos de que siempre será 1887), desde los presupuestos de la corriente literaria “woldnewtoniana” fundada por Philip Jose Farmer, en la que se relacionan los personajes de distintas y distantes obras literarias con respeto, rigor, humor, y siempre buscando el entretenimiento y disfrute.

Mucho me temo que López Aroca no se consentiría que su tercera incursión en la ficción holmesiana, tras la novela corta Estudio en Esmeralda, una reproducción en clave de ciencia ficción de la seminal Estudio en Escarlata, recogida en el libro de relatos A por cadáveres (Los libros de Fábulas Extrañas, 2003) y "El problema de la Pequeña Cliente" un cuento inédito del Dr. Watson que narra un (más que) probable encuentro del detective consultor y la inolvidable Mary Poppins, incluido en "Nadie lo sabrá Nunca" (Los libros de Fábulas Extrañas, 2005), López Aroca no consentiría que esta tercera entrega, decíamos, se convirtiera en una tópica y aburrida novela de zombis. Queda descartado el correcalles: los muertos vivientes deambulan, de un capítulo a otro, como pollos sin cabeza, perpetrando, sin ton ni son, homicidios, a cual más cruento y sanguinolento, a mayor gloria del dudoso disfrute del lector.

Así, Sherlock Holmes y los zombis de Camford toma, como punto de partida, los personajes y el argumento de La aventura del hombre que reptaba, una narración tardía, inquietante y crepuscular del Dr. Watson publicado en 1923 (se incluye en El archivo de Sherlock Holmes, la colección de cuentos publicada en 1927, cuarenta años después de la primera aparición del personaje). En el cuento se narra como la ingesta de drogas para alcanzar la quimera de la juventud, convierten al Dr. Pressbury, un eminente profesor de la Universidad de Camford, en una bestia irracional. Es revelador que La aventura del hombre que reptaba, ambientada en 1903, sea la última aparición documentada del detective antes de su retiro a Sussex.

Como recurso narrativo, el autor descarta utilizar la voz narrativa del Dr. Watson y recurre a la de Otis Mercer, un colaborador de Holmes de ultima generación (un, por así decirlo, Irregular 2.0) para relatar como, advertido Sherlock Holmes de las anomalías detectadas por Barker (El impulsivo detective de La aventura del fabricante de colores retirado) en el domicilio del citado Pressbury se sumergirá en una investigación que llevará al lector a descubrir, de una manera coherente (que relaciona, verosímilmente, los personajes de diversos autores y “mundos narrativos” que confluyen en la novela) y con la veracidad que solo permite la buena ficción: los experimentos –amparados por el Servicio Secreto– que cobijan las aulas universitarias, la aparición de una nueva generación de personajes (The Spider, Zarpa de Acero Kelly Ojo Mágico...) que poseerá el siglo XX, el triunfo agridulce de los héroes, la dignidad de los malvados, y mientras lee recuperará, inadvertidamente, el afán por disfrutar de la aventura y ejercer el sentido de la maravilla pasando, con avidez y deleite, las páginas de Sherlock Holmes y los zombis de Camford, que no otra fue la ambición del autor al escribir la novela.

Dolmen, 2010

Luis de Luis


     

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