Señales que precederán al fin del mundo. Yuri Herrera

El autor trata al lector como una persona inteligente, le considera un aliado, al que no hay que contarle todo, éste tiene que ir descubriendo con su esfuerzo parte de lo que ocurre al personaje principal: Makina

Mereció la pena la búsqueda

"Estoy muerta, se dijo Makina cuando todas las cosas respingaron: un hombre cruzaba la calle a bastón, de súbito un quejido seco atravesó el asfalto, el hombre se quedó como a la espera de que le repitieran la pregunta y el suelo se abrió bajo sus pies: se tragó al hombre, y con él un auto y un perro, todo el oxígeno a su alrededor y hasta los gritos de los transeúntes. Estoy muerta, se dijo Makina, y apenas lo había dicho su cuerpo entero comenzó a resistir la sentencia y batió los pies desesperadamente hacia atrás, cada paso a un pie del deslave, hasta que el precipicio se definió en un círculo de perfección y Makina quedó a salvo."

Este viaje, como todos desde
 hace miles de años, enriquece al viajero

Este es el inicio de una deslumbrante novela que lleva por título Señales que precederán al fin del mundo, del mexicano Yuri Herrera.

Oí el nombre de este escritor por primera vez, de forma consciente, cuando el argentino Matías Néspolo autor de otra magnífica novela: Siete manera de matar a un gato me habló de él y de sus novelas como un autor a seguir.

Después de un tiempo de esa recomendación leí esta, su segunda novela, y quedé impresionado. Una primera lectura te acerca a algo misterioso y mágico: El viaje de una joven llamada Makina en busca de su hermano su madre Cora le hace un encargo: "lleve este papel a su hermano" que fue a buscar una tierra dejada en herencia por un hombre que pudo ser el padre de ambos.

Relata la preparación del viaje, las ayudas que Makina tiene que conseguir antes de iniciar la partida para que todo salga como se espera y que pueda volver a su lugar. Tiene que buscar a los duros para que los acontecimientos futuros le sean favorables.

Iniciado el viaje, las aventuras se suceden. Llega al límite de la tierra. Un hombre la ayuda a cruzar el río. En los puntos señalados alguien la está esperando para indicarle el camino que lleva a su hermano. Llega al destino y encuentra a su hermano. Y retorna al lugar de origen con el aprendizaje y la madurez de la tarea realizada. Este viaje, como todos desde hace miles de años, enriquece al viajero.

Cuando terminé de leer la novela me quedó una sensación de que algo se me había escapado en una lectura superficial. Había algo más que no había sido capaz de captar. Tenía la sensación de haber leído un texto en un idioma diferente al mío de nacimiento y haber pedido parte del contenido, había rincones que sabía que tenían algo que decirme pero no había sido capaz de comprenderlo. Tenía lagunas en la comprensión del contenido. Volví a leerla y poco a poco entendía algo más, pero aún quedaba algo incomprensible.

Busqué en internet biblioteca universal y descubrí al escritor y algunos aspectos no conocidos de la novela. Mereció la pena la búsqueda. El círculo se cerró.

El autor trata al lector como una persona inteligente, le considera un aliado, al que no hay que contarle todo, éste tiene que ir descubriendo con su esfuerzo parte de lo que ocurre al personaje principal: Makina. Tan importante es lo que se dice como lo que no se dice.

"El señor Dobleú asintió y luego añadió Makina: Me manda a hacerle un mandado, y señaló un punto cardinal.
¿Vas a cruzar?, preguntó el señor Dobleú. Makina hizo sí con la cabeza."

El lenguaje, el idioma castellano, latino para Makina es una maravilla. Nuestro idioma se enriquece día a día con las aportaciones de los diferentes países donde se habla y se va haciendo más humano, menos rígido, más cercano.

Yuri Herrera refleja este hecho en su prosa. Otra magnífica aportación tanto por las palabras utilizadas como por la ortografía y sintaxis utilizada. Nos hace reconocer que es un idioma vivo y maravilloso.

Concreción lingüística, falta de puntuación, escribe como hablan sus personajes.
"Dio las gracias, el señor Dobleú dio el de qué mi niña, y jarchó."

Makina habla los tres idiomas:
"A veces era gente de pueblos de por ahí la que llamaba y ella contestaba en lengua o en lengua latina. A veces, cada vez más, llamaban del gabacho; éstos frecuentemente ya se habían olvidado de las hablas de acá y ella les respondía en la suya nueva. Makina hablaba las tres, y en las tres sabía callarse."

Un mundo mágico y maravilloso al tiempo que cruel y telúrico. Un inframundo.

Es de agradecer el trabajo de la editorial Periférica que ha sabido encontrar, entre otras, las novelas de Yuri Herrera y hacérnoslas llegar, tan necesitados como estamos en conocer lo que se escribe al otro lado del Atlántico.
Y también la claridad que demuestra en estos momentos de retrógrada confusión en algunas editoriales cuando indica en la contraportada:
"El editor autoriza la reproducción de este libro, total o parcialmente, por cualquier medio, actual o futuro, siempre y cuando sea para uso personal y no con fines comerciales."

Manuel Rodríguez 


    



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