Sangre Romana. Steven Saylor

Infames burdeles poblados por meretrices de vagina generosa y corazón abundante; complejas e intrincadas marañas legales... Pasea por Roma, de casta en casta, y conocerás las miserias del Imperio, de su política, de su finanzas y de sus alcobas

si non e vera,
está bien trovata
Algo deben tener las ficciones ambientadas en la antigua Roma para haber conseguido en distintas épocas y soportes los favores y fervores del Público soberano. Los delirantes peplums de los 50, las épicas, aleccionadoras y pías Ben–Hur y Quo Vadis, primero novelas y luego películas, o, en mi generación, Yo Claudio, la serie de la BBC que, con puesta en escena teatral y actores irritantemente impecables, recreaba las intrigas de las familias imperiales romanas, de Octavio Augusto a Nerón, que se dedicaban a envenenarse –y fornicarse los unos a los otros entre largas conversaciones dignas de aristócratas británicos.



Es en ese modelo de Roma –decadente, podrida, viciada– en el que excava Steven Saylor para crear la exitosa saga de libros protagonizadas por el detective Gordiano el Sabueso (nombre, por cierto, ejemplarmente mal elegido), quien, a pesar de tener una personalidad, para entendernos, tirando a marlowiana ya en el año 80 antes de Cristo, se permite arrebatos sherlockianos. 

Será a lomos (figuradamente, se entiende) de este personaje por quien el lector, cual Tenorio, subirá a los palacios y bajará a las cabañas de la vieja y querida Roma. En Sangre Romana, la primera novela de la saga, con la excusa argumental de ayudar a fijar las pruebas necesarias para que el mismísimo Tulio Cicerón defienda al culpable de un parricidio, Gordiano –es decir, el lector- entrará en sofisticadas villas romanas, cuajaditas con decadentes y estupendos aristócratas; se sumergerá en infames burdeles poblados por meretrices de vagina generosa y corazón abundante; se enredará desmadejando complejas e intrincadas marañas legales; saltará de casta en casta -solidario con esclavos, comprensivo con libertos y desdeñoso con nobles-; conocerá las miserias del Imperio, de su política, de su finanzas y de sus alcobas... En suma, se escandalizará con gusto y gana, se instruirá deleitándose y se divertirá un huevo al reconocer su querida Roma imperial y viciosa que si non e vera, desde luego, esta bien trovata, y eso, hablando de novela popular, es más que suficiente.

Booket, 2006

Luis de Luis


  

    

Publicar un comentario en la entrada