Necrópolis. Alfonso Sastre

El anciano dramaturgo, nacido en Madrid en 1926, parece rejuvenecer cuando escribe novelas de terror. El argumento de Necrópolis parece salido de la pluma de un joven caníbal; la escritura derrocha humor, se pierde en mil y un detalles (tantos detalles como noches), se detiene en reflexiones que tienen tanta lucidez como sentido del delirio...
Los muertos del madrileño cementerio de la Almudena están saliendo de sus tumbas. Por qué razón vuelven a la vida, es lo de menos. Un grupo de aficionados a la literatura, la "Sociedad de Amigos de Bram Stoker" se reúne en un piso cercano al cementerio para pasar juntos esos días y esas noches, contándose unos a otros historias populares, piezas de talante cervantino. Ya las primeras líneas de la novela nos parecen advertir de que lo que sigue es un disparate muy bien controlado.

A tumba abierta, nunca mejor dicho

Me suicidé ayer, martes 27 de este mes de noviembre, o quizás anteayer, o hace unos días. Ahora voy a relatar, a tumba abierta, nunca mejor dicho, lo que ha sucedido y puede que no les parezca tan absurdo que éstas (si llego a escribirlas y no me veo interrumpido por nuevos infortunios) sean las memorias de un suicida. He atentado seriamente contra mi existencia y eso es ser un suicida para mí...
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