NecróParis. Fernando Cámara

NecróParis te hipnotiza y te encierra en sus páginas para conducirte por el laberinto sin salida que son las calles de un París extraordinario


Principal marioneta: el lector


El autor nos traslada a un escenario de fantástico terror donde el aspecto psicológico de los personajes juega un papel primordial; realidad y ficción se mezclan en las mentes de la pareja protagonista y por ósmosis se cuela en la mente del que a partir de este momento se convierte en auténtico depositario y principal marioneta de esta historia: el lector, hasta el punto de convertir todo ese mundo imaginario en algo tan real que incluso llega a ser tangible en todas sus facetas.

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No obstante, la limitación que encuentra este thriller es la plasmación en papel de sensaciones que, si bien se transmiten en primera persona a quien lo lee, se quedan en ocasiones como meros efectismos o fuegos de artificio que bien alcanzarían su cénit en la gran pantalla. Y así es como se plantea la estructura de la novela, como un guión de película en el que la cámara es el ojo del lector y el proyector su propia mente, y donde incluso el aterrador final queda a elección del público, como si se quisiera dejar abierta la puerta a una segunda parte.

La última página nos hace despertar de una terrible pesadilla, la respiración va recobrando su ritmo normal mientras frías perlas de sudor recorren la mente de quien ha sido protagonista de excepción: el que suscribe esta reseña.



NecróParis

Primera edición:
NGC Ficción!, 2010

Edición digital:
LCL, 2013
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Pedro J. Barras
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