El siglo de la biotecnología. Jeremy Rifkin

    
A medida que se sepa más de los genes, será inevitable que los bioingenieros vayan conociendo mejor cómo actúan características más complejas, las asociadas a la conducta y al pensamiento, por ejemplo. Los investigadores ya están ligando un número cada vez mayor de enfermedades mentales a anomalías genéticas. Algunos científicos empiezan a sugerir que distintas formas de comportamiento antisocial, la timidez, la misantropía, el comportamiento criminal podrían ser ejemplos de un funcionamiento defectuoso de los genes. 


Muchos sociobiólogos sostienen que prácticamente todas las actividades humanas están, de alguna forma, determinadas por nuestra constitución genética, y que si deseamos cambiar nuestra situación primero hemos de cambiar de genes.

Crítica /Macombo, 1999




     

Publicar un comentario en la entrada