Chicas desnudas y pistolas (sobre los títulos de crédito en las películas de 007)

     
Empieza la película. Se ve, a través del cañón de una pistola, a un hombre elegantemente vestido caminar, de derecha a izquierda. Suena la melodía de John Barry. De pronto el hombre se gira y dispara hacia nosotros. La pantalla se tiñe de rojo y el agujero del cañón cae. E inmediatamente va a sucederse una escena trepidante. La presentación de James Bond, uno de los iconos más reconocibles del siglo xx, es obra, al igual que la mayor parte de las imágenes de los títulos de crédito de la saga, de Maurice Binder. Binder creó una iconografía vanguardista para la época e inmediatamente reconocible ya en Doctor No, donde combinaba círculos de colores con siluetas de chicas bailando sobre un fondo negro.
            Para Desde Rusia con amor y Goldfinger, Binder no estaba disponible, así que se ocupo de los títulos de crédito Robert Brownjohn, que, recogiendo en parte la sensual idea de Binder, empezó a proyectar fragmentos del filme y los propios créditos sobre chicas desnudas, también sobre fondo negro. Por fin en Operación Trueno podemos ver aquello que nos es tan familiar: Los diseños de Binder (en este caso siluetas de chicas desnudas buceando entre burbujas, disparando fusiles submarinos) mientras suena la canción compuesta para la ocasión por John Barry. Binder fue fiel, desde entonces, a todos los títulos de la saga Bond hasta su fallecimiento, en 1991. Poco o casi nada alteró su formula, que, por otra parte, funciona a la perfección: siluetas de chicas desnudas y armas, acompañadas, claro esta, de algún motivo que haga referencia al titulo de la saga (por ejemplo, en Diamantes para la eternidad, junto a las chicas salen… diamantes).
            Tras la muerte de Binder, y coincidiendo con el estreno de Pierce Brosnan como Bond en Goldeneye, Daniel Kleinman tomó las riendas de los títulos de crédito, avalado por la dirección del videoclip de Gladys Knight “Licence to kill”, claro homenaje a Binder. Kleinman no ha podido ser mas continuista, ofreciéndonos una versión actualizada y computerizada de lo que el vejete Binder hacia con gelatinas y dobles exposiciones. Y es que, si algo funciona ¿para qué cambiarlo demasiado?


You talkin´to me?


Olloqui



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