Avance: Los viejos papeles

    
Tuvo que morir mi madre para que yo empezara a hacer mi vida. No mentiré diciendo que tomé la decisión la misma mañana en que la enterramos. No. Fue esa tarde cuando le llamé, y me citó para el día siguiente, a las cinco. No sé si fue ansiedad por mi parte o que ese día el tráfico andaba especialmente fluido, pero a menos diez estaba llamando a la puerta de su casa.


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