As de Espadas. Javier Otaola

Javier Otaola utiliza la sabiduría adquirida durante su larga presencia en la vida pública vasca para analizar las capas superiores de la misma

Habitación cerrada...

Con As de Espadas, Javier Otaola da un importante paso más en la consolidación de su mundo novelesco, iniciado en 2003 con Brocheta de Carne, uno de los más originales y, tal vez, valiosos testimonios del panorama de la actual novela policial, que nos habla de la sociedad vasca. 

los grupos de poder que sobrevuelan,
 afectan y dirigen el País Vasco

Más a menudo de lo que parece o sería deseable, nos gusta, a quienes no pertenecemos a esa sociedad, dejamos llevar, por la pereza, y juzgarla o definirla con cuatro brochazos o tópicos, sabiduría adquirida por el insconsciente colectivo que lo llaman los cursis, pedantes y tertulianos varios. 
As de Espadas, afortunadamente,  huye de tópicos y de lugares comunes, como de la tiña. Javier Otaola utiliza la sabiduría adquirida durante su larga presencia en la vida pública vasca para analizar las capas superiores de la misma. 
Utilizando felizmente los recursos del policial (en concreto, el clásico problema de la habitación cerrada), Otaola  narra, sin conceder aburrimiento al lector, los entresijos de los grupos de poder que sobrevuelan, afectan y dirigen el País Vasco. Es, en este sentido, y si recurrimos a una valoración rápida, una novela de derechas. 
El lector asistirá, curioso e impertinente, a esta mirada privilegiada e interior  a los salones de palacio, que  se le ofrece limpia de brochazos, tópicos o trivialidades. Todo lo anterior sería imposible, o al menos muy difícil, sin el hallazgo de Felicidad Olaizola, una ertzaina  desubicada por su condición de lesbiana y su origen social de familia bien, el excelentemente construido personaje protagonista de As de Espadas, a través de cuyas reflexiones  y análisis, Otaola recorre la cercana, distante y , a la postre, ignorada sociedad vasca. 

Vía Magna, 2009

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Luis de Luis
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