W de Watchmen. Rafael Marín

Rafael Marín estudia el fenómeno Watchmen de forma integral, pero sin disimular su cariño y admiración
El definitivo y final cómic de superhéroes
Recientemente, en La Cárcel de Papel, el imprescindible blog sobre el mundo de la historieta, Álvaro Pons llamaba la atención sobre los decorados de Sálvame (sí, habéis leído bien), que se basan en los personajes de Watchmen. Podemos dar todas las vueltas que queramos a la anécdota, pero el hecho es, a mi juicio, enormemente revelador: los personajes de Alan Moore y Dave Gibbons han alcanzado la inmortalidad en la cultura popular; es decir, han alcanzado la categoría de iconos, y pueden ser utilizados, sobados, manoseados y descontextualizados sin extrañeza o irritación por el común de los mortales. En esto, y no en otra cosa, consiste la inmortalidad.
Desde las catacumbas de las recién aparecidas tiendas de comics, que, a mediados de los años 80, comenzaban a importar los cuadernillos (comic books) que se publicaban en los EE.UU, hasta los platos de Tele 5, los míticos superhéroes han hecho un largo periplo. Y es Rafael Marín quien narra en W de Watchmen las etapas de esa andadura.
Aprovechando tanto sus vivencias como aficionado, que presenció la aparición inicial de los Watchmen en una serie limitada de 12 comic books, como su reconocida y demostrada capacidad de reflexión sobre los fenómenos de la cultura popular, Marín narra, con rigor y acierto, el Hecho Watchmen, sin perder nunca de vista la narración original, que desmenuza con severidad, apoyándose en una profusa bibliografía, abordando todos sus aspectos y perfiles, sin que eso limite el indudable cariño y admiración que siente por tan fascinante obra.
Profusamente ilustrado y elegantemente escrito, equidistante tanto del estudioso como del fan fatal, W de Watchmen, cuenta, prolonga, ilumina y difunde la leyenda del primer (y, en cierto sentido, definitivo y final) cómic de superhéroes.

Dolmen, 2009

 Luis de Luis

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