Capturado. Neil Cross

La mente ensimismada y obsesiva de Dummond le lleva al crimen en nombre del amor más puro y los días ya muertos

El horror de lo cotidiano
Tal vez, la extraordinaria portada de Capturado lleve a engaño. En efecto, ese expresivo y contundente primer plano de un búfalo barritando, a punto de ebullición y entrando en barrena, conduce a pensar en una trama standard de psicópata irredento recorriendo los campos calcinados de un futuro post industrial, en busca de cráneos para escalabrar. Por suerte, nada más lejos de la realidad.
La novela transcurre bajo el plomizo cielo del invierno inglés, en la solitaria ciudad veraniega de Bath y su entorno, frente a Gales, y la polariza Kenny Drummond, un pintor a quien el diagnóstico de un cáncer cerebral en fase terminal, le conduce a hacer las paces con aquellos a los que decepcionó. Con maestría, Neil Cross desarrolla pausada, rigurosa y sobriamente este punto de partida sentimental para desvelar al lector la compleja, ensimismada y obsesionada psique de Drummond, que le conducirá, siguiendo una lógica egoísta “en nombre del amor más puro y los días ya muertos” al crimen y a la tortura. Sólo así encontrará una extraña y decepcionante suerte de justicia.
El lector no puede por menos que asistir, fascinado y horrorizado –pues el horror más descarnado solo nace de la cotidianeidad– a las muy reconocibles situaciones, a veces absurdas, a veces pavorosas, pero siempre plausibles, que brotan de la cruzada de un hombre normal, autoerigido en Galahad de su imposible redención.

Valdemar / Es Pop, 2010
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Luis de Luis
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