Sangre nuestra. Carlos Pérez Merinero

Muchos han querido ver en Carlos Pérez Merinero una réplica andaluza, llena de humor, a la literatura de Jim Thompson. El teórico alemán Albert Buschmann bautizó como "sex & crime" el subgénero que forman sus novelas. Aunque muchos lo califican de borde, cutre y amoral, el paso del tiempo hace a Merinero entrañable. Sus primeras novelas, Días de guardar y El ángel triste (publicadas en Bruguera), o Las reglas del juego, nos recuerdan una época donde no se entendía de correcciones políticas, y el humor podía permitirse ofender y ser negro. 
La última novela que ha publicado, Sangre nuestra (La Factoría de Ideas, 2005), conserva la fuerza de sus primeros títulos, y muestra interés por cierta experimentación formal. Un narrador que emplea la primera persona del plural (nosotros: la voz de la conciencia de tres hermanitos recordando la muerte de su madre) carga con todo el peso de la novela, de la primera a la última página. Como muestra, un botón.

Los mismos sueños para todos

Hoy hemos soñado que habían acabado con nuestros sueños. Como tantas otras veces, los tres sabemos que los sueños de esta noche han sido los mismos para todos. Pero ya no lo hablamos entre nosotros. Para qué. Lo sabemos, y eso nos basta para sentirnos cada vez más unidos.
Falta nos va a hacer estar hechos una piña si los sueños de esta noche —las pesadillas, a qué andarse por las ramas— se convierten en realidad. Pero mejor no asustarse antes de tiempo, y esperar a que lo que tenga que venir venga.
Desde que a mamá le pasó lo que le pasó, los tres dormimos en la misma habitación. No queremos reconocer que es por miedo a estar cada uno solo en su cuarto, y ese es otro tema del que no hablamos.

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