Buena Jera. Manuel A. Vidal

Con recia y sabrosa prosa castellana, Manuel A. Vidal nos sumerge en un caso criminal. España, años 60. Un pueblo de Zamora llamado Samir de los Caños. Maldonado, guardia civil, tiene que darse prisa

Como si los conociera de siempre
Con Buena Jera, la primera novela de Manuel A. Vidal, debuta Maldonado, un guardia civil que desempeña su tarea en la Zamora rural, en la zona del Aliste. El tiempo no es otro que la España de los años 60.
Si bien Manuel Laso Maldonado “lleva el peso” de la novela, el protagonista de la misma es, no está de más revelarlo, Samir de los Caños.
El autor utiliza como recurso argumental la investigación de un asesinato para narrar la vida de ese pueblo y, para ello, se sirve –sin ambages, ni vergüenza– del dificilísimo recurso de un narrador omnisciente al estilo decimonónico, un narrador total.
Un narrador al servicio de la trama, de los personajes y de la ambientación, que se verá inevitablemente mezclado con los personajes, ya que conocerá sus orígenes, vivencias y recuerdos. Será capaz de recitar sus recorridos, vericuetos y costumbres y enumerará sus pasos en falso y aciertos, sus prudencias y desmesuras, como si los conociera de siempre.
Como un Dios Todopoderoso, el Narrador interviene en la novela, guiando, informando e influyendo en el lector hasta implicarle, embaucado, en una trama apasionante, en la que –no creo que la comparación sea desmesurada– Samir de los Caños se convierte en un tablero de ajedrez donde Maldonado y Damián (el asesino, cuya identidad –en un tour de force– no se le oculta al lector, sin que merme ¡al contrario! la intensidad de la novela) despliegan una angustiosa e inquietante partida del gato y el ratón. Vidal nos sumerge con una recia y sabrosa prosa castellana, desde el primer párrafo, porque, al fín y al cabo, en eso, y no en otra cosa, consiste la literatura. Esta espléndida novela lo demuestra una vez más.

Ediciones Irreverentes, 2009
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