Sábado de Gloria. David Serafín

Novelas pulcras, elegantes y británicas, como Sábado de Gloria, en las que, utilizando la técnica de police procedural, se intenta explicar y mostrar la tan llorada Transición

Humor y flema británica
¡Ay, la Transición!

Es imposible evocar aquellos tiempos sin que aflore la lagrimita o brote el suspiro... ¡Ay! ¿Qué se hizo de aquel entonces? Fueron los "días de vino y rosas" del Pueblo Español. La muerte del General(ísimo) dio el pistoletazo para arrancar el recreo y se aprovechó la fiesta dándose ese Pueblo una Constitución: Orden, instituciones y unas Reglas del Juego.

¡Ay, la Transición!

Cuando todo era posible, y se pisaban las nubes, y se brincaba por los cielos, y los pájaros cantaban, y las nubes se levantaban, y aún parecía posible que por el mar corriesen las liebres, y por el monte las sardinas…

¡Ay, la Transición!

Mil millares de millones de veces explicada, analizada, diseccionada y, cual virtuosa Vestal, aún se niega a dejarse extirpar su inocencia y candor...

¡Ay, la Transición!

Fue allá por 1979 cuando Ian Michael, un sesudo hispanista británico, curtido en despiezar el Cantar del Mío Cid, Los Milagros de Nuestra Señora, El Libro del Buen Amor y así, se lió la manta a la cabeza y echó su cuarto a espadas para narrar, ilustrando, dando a conocer, despabilando a generaciones futuras mediante una serie de novelas que firmó con el seudónimo de David Serafín.

¡Ay, la Transición!

Epopeya colectiva cuyos hitos y jalones se recrearon en las seis novelas protagonizadas por el comisario Bernal. Novelas tan lejanas de la sordidez que escarbaban Francisco González Ledesma o Juan Madrid como de las catarsis intelectuales –utilizando a Pepe Carvalho como médium– de Manuel Vázquez Montalbán. Novelas distantes tanto del cantar de gesta como del realismo costumbrista. Novelas pulcras, elegantes y británicas, como Sábado de Gloria, en la que, utilizando la técnica de police procedural, se intenta explicar y mostrar, a partir de las investigaciones de un equipo de policías dirigido por el citado Bernal, el enrarecido ambiente de las Fuerzas Armadas y el Franquismo (en aquel entonces no tan) residual en la crucial Semana Santa de 1977, cuando Adolfo Suárez, con descaro, insensatez, sentido común, bravura y astucia, ejecutó un triple salto mortal legalizando al hasta entonces proscrito Partido Comunista.

¡Ay, la Transición!

Mil millares de millones de veces explicada, analizada, diseccionada y nunca realmente explicada y entendida. Tal vez deba ser así. En cualquier caso, eruditos, sabios, curiosos, impertinentes, cotillas y enredas al uso no podrán arrimarse a Ella sin tener en cuenta Sábado de Gloria. Valiosa novela.

Ed. Berenice, 2010


Luis de Luis

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