David Serafín, nombre en clave

Ian Michael adoptó el seudónimo de David Serafín para separar sus actividades

El comisario Bernal contra los criminales
Por aquellos años —nos referimos al estreno de la democracia en España— apareció un escritor tremendamente llamativo, que no frecuentó demasiado los actos culturales, y prefirió darse a conocer a través de sus novelas. David Serafín es en realidad el seudónimo de Ian Michael, galés de origen, que ha sido catedrático de Literatura española en la Universidad de Oxford. Ha vivido largas temporadas en Madrid, ciudad en la que reside actualmente.

Ha escrito seis obras, entre las que destacamos Sábado de Gloria (1979), El metro de Madrid (1982), Golpe de Reyes (1983), e Incidente en la bahía (1985). El telón de fondo en todas ellas es un estudio minucioso, no exento de humor, de la Transición política española. Y el protagonista es el comisario Bernal, que deberá emplear todos sus recursos para desenmascarar la verdad en diversos casos criminales.

En una entrevista reciente, el escritor ha relatado la génesis de Sábado de Gloria: “Yo estuve aquí justo después de la muerte de Franco, con una beca. Trabajaba por las mañanas, leía por las tardes. Y alrededor había una gran crispación política. Mucho más que la que hay ahora. Los grises perseguían a los estudiantes en Moncloa. Un día contemplé un incidente: iba en un autobús y vi cómo alguien se había tirado desde un balcón a la acera, vimos cómo la ambulancia se llevó el cadáver. Y ése fue el principio de mi primer libro como David Serafín. Me intrigó aquel suceso, la prensa no publicó nada sobre el asunto, se me quedó en la memoria que la policía había recogido los zapatos. Y me fijé que en ningún lado decían si fue un suicidio u otra cosa. A partir de todas esas intrigas y en medio de aquellas revueltas políticas nacieron mi inquietud narrativa, la novela propiamente dicha y mi seudónimo.”



retrato de costumbres, cuestiones políticas


Sólo dos de las entregas de la saga transcurren fuera de Madrid. En Incidente en la bahía, Bernal y su beata esposa Eugenia van a Cádiz para pasar la Semana Santa. La primera parte de la novela expone perfectamente la actitud de David Serafín, que amalgama el retrato casi folklórico de costumbres, con los temas de la actualidad más candente: ella medita sobre el divorcio que le ha solicitado su marido al tiempo que hace ejercicios espirituales en un convento (sic). Finalmente, Bernal se acabará implicando en la investigación de un caso criminal.

Puerto de luz también transcurre fuera de Madrid, y en ésta, se plantea un doble reto a Bernal: por un lado, debe garantizar la seguridad del presidente del Gobierno, que está visitando Canarias. Y además, tendrá que rescatar a su amante, Consuelo Lozano, que ha sido secuestrada por una “pandilla de independentistas”.

Decíamos que Serafín se caracteriza por sus retratos de costumbres, el sentido del humor, y también por abordar temas de actualidad. Pero lo que hace que tenga una voz única e inconfundible dentro del panorama de la novela negra española es, precisamente, su perspectiva extranjera. En sus novelas, no trata de interiorizar el ambiente, ni tampoco su protagonista tiene una relación especialmente íntima con el entorno que le rodea. Antes bien, este autor se acerca a la realidad española con curiosidad, la curiosidad del que, sintiéndose ajeno a lo que está narrando, intenta comprenderlo. Eso sí, con la sonrisa que le permite su distanciamiento.

Por último, apuntaremos otros aspectos que diferencian a David Serafín de los autores españoles. Tomemos como ejemplo su novela El metro de Madrid. En primer lugar, ésta retrata de forma muy detallada el procedimiento policial, gracias a unos conocimientos de criminología aceptables. No podemos decir lo mismo de los autores españoles, que quizás, por prejuicios más que razonables ante las prácticas de la policía franquista, se resistían a dar credibilidad a unos supuestos nuevos métodos de comportamiento democráticos, que en aquellos primeros años de Transición estaban por confirmarse. Además, esta novela revela un conocimiento sólido del thriller anglosajón, ofrece un estilo bien distinto del que podemos leer en otros escritores, y por ello constituye una rara avis.

Sábado de Gloria
David Serafín
Ed. Berenice, 2010
Compra en Casa del Libro

Carlos Pérez Merinero y David G. Panadero
(Extraído de su artículo "Madrid, ciudad no conquistada",
publicado en las Actas de Mayo Negro)
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