La Masonería: Cara y cruz. ¿Conspiradores o benefactores?

En su enfrentamiento, cristianos y masones ven, los unos en los otros, sus propios defectos amplificados

La paja en el ojo ajeno

Mucho se ha escrito sobre la masonería, agotando además todos los planteamientos posibles. En lugar de cerrar el debate, este libro reúne todos los enfoques, comenzando con el historiador José Menéndez-Manjón en el papel de fiscal, para continuar con una defensa a cargo de Frank G. Rubio, estudioso del esoterismo.

¿intrigantes y sectarios?

Una vez expuestos los motivos, los autores se batirán el cobre en un careo, en el que tienen más importancia las opciones y las hipótesis que una solución palmaria al asunto.

En palabras de Menéndez-Manjón, “La masonería no es más que una forma de espiritualidad burguesa (pequeño burguesa) que trata de revolver en el desván de los símbolos para atribuirse prestigio de alcance universal. Encontraron lo egipcio, de moda en el XVIII como edad primigenia y fuente de toda tradición espiritual, y se unió en un confuso revoltijo con la leyenda pseudobíblica de Hiram y la esencialidad escocesa.  En el fondo, aquello era el refinadísimo buen salvaje de Rousseau llevado a los salones de buen tono y vestido con medias de seda, casaca floreada, lunar falso, peluca y polvos de arroz”.

Varias veces a lo largo del libro se plantea una idea interesante: como sabemos, la principal confrontación se produce entre el cristianismo y la masonería. Y curiosamente, cada una de las dos facciones de esta lucha quiere ver en la otra sus propios defectos amplificados. Los cristianos acusan a los masones de intrigantes y sectarios. Los masones, por su parte, acusan la excesiva influencia de los cristianos en la vida política… Ya se sabe, la paja en el ojo ajeno.

Por otro lado, muchos han querido subrayar de forma exagerada la mala influencia de la masonería en las actuales democracias capitalistas, como si fuera ésta la causa de todos los problemas, de forma exclusiva y aislada, y sin tener en cuenta su interacción con incontables factores económicos, políticos, sociales, o tecnológicos.

Concluimos el debate, a la espera de que lo continuéis leyendo el libro, con palabras del defensor, Frank G. Rubio, autor también del ensayo Protocolos para un apocalipsis. “Nuestra solidaria sociedad global me parece patética y repleta de mala conciencia. No debemos olvidar que los masones, más allá de las acusaciones de las facciones fundamentalistas de las diversas religiones del Libro que les atacan, son judeocristianos y burgueses hasta la médula. En ese aspecto, como lo hacen también los cristianos con su caridad de marras y sus lagrimitas por los pobres, pueden llegar a repugnarme. Soy más partidario de la justicia y la rebelión que de la compasión y la filantropía”.

La Masonería: Cara y cruz
¿Conspiradores o benefactores?
José Menéndez-Manjón y Frank G. Rubio
Áltera, 2010
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David G. Panadero
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