Posos

Relato ultracorto de Roberto Malo, el más -y mejor- cuentista de la banda.


 
Con manos trémulas, me bebí a pequeños sorbos el té de mezcal. El brujo tomó ceremoniosamente la taza y leyó en los posos mi destino. Como ya me temía, me informó de que tenía el gran mal, y de que en menos de un año moriría. Estoico por fuera, destrozado por dentro, encajé su vaticinio y le pagué religiosamente lo pactado. 
Después decidí pedir otro té. Dadas las circunstancias, necesitaba una segunda opinión.
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