Porque la sangre es vida. F. Marion Crawford

Crawford apuesta por la alquimia de la narración oral, llegando a la quintaesencia del cuento de miedo


Lazos de sangre...


“No llames fantasma a una cosa que puedes coger con las manos, verla a la luz del día y que suena cuando se sacude”. Lo llamativo de esta frase y de su rotunda carnalidad es que fue escrita a principios del siglo XX por un gran precursor que no alcanzó tanta repercusión como merecería: Francis Marion Crawford. Es más; sus relatos están fechados antes que los de otros genios del terror tan reputados como M. R. James o Arthur Machen.

noches tormentosas
 alrededor de la fogata

Este literato no frecuentó demasiado la literatura de género, ya que se centró en la novela costumbrista. Con todo, la presente recopilación sirve de botón de muestra al ofrecer toda la densidad del italo-americano. Su principal característica es un gran apego a las formas del gótico tradicional, al que añade ciertos elementos personales y, porqué no decirlo, iconoclastas.

En la mayoría de los relatos, Crawford adopta una narrativa testimonial, rasgo característico de gran parte de los clásicos de la literatura fantástica, con afirmaciones del tipo, “si entonces hubiera sabido lo que...”, llegando en ocasiones a apelar al lector, lo que supone un recurso que aún hoy algunos califican de novedoso; inclusive, cae en el más fragmentado y desquiciante monólogo interior, como en “El chillido de la calavera” (¿acaso una fuente de inspiración para Los tipos duros no bailan, de Norman Mailer?).

Insistimos; pese a sus ineludibles rasgos de visionario, lo que el escritor pretende (y desde luego lo consigue, gracias a una prosa eficaz y ágil) es llegar a la quintaesencia del cuento de miedo. Tal como hiciera Dumas en Las tumbas de Saint-Denis, o Potocki en El manuscrito encontrado en Zaragoza, Crawford apuesta por la alquimia de la narración oral, de esos inolvidables (por estremecedores) cuentos entreoídos en noches tormentosas alrededor de la fogata.   

Ediciones Abraxas, 2001
Compra en Estudio en Escarlata
David G. Panadero
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