Concierto de Igor Spengler

Desde Móstoles con amor.
Recibido por correo electrónico: Despues de triunfar como jabatos en Valencia este pasado fin de semana, volvemos a tocar el sabado 15 de Mayo, a las 21:30h, en la sala La leyenda Rock Club, en la calle San Bernardino 8, por la zona de Plaza de España (Madrid). La entrada son 7€ con consumicion, y tocaremos con unos muchachos que estan muy bien, Lo-Fi Rockers.
Esperamos veros por alli, y al que no venga, le enviaremos un ejercito de rusos con mapaches!!!

 Olloqui

Ahora os comento lo que he podido averiguar de estos personajes:


Igor Spengler
(El reportaje que nunca escribiré)
(Fragmentos del diario de David G. Panadero)
Madrid, 12 de febrero de 2010
La historia comenzó cuando recibí aquel e-mail. Igor Spengler era el remitente. Al parecer, se trata de un grupo musical formado por chavales del extrarradio madrileño, originarios de Móstoles por más señas. Me dieron un link para visitar su myspace y estaban muy interesados en conocer mi opinión sobre sus canciones. Si les entrevistaba o les dedicaba un reportaje, se darían por más que satisfechos.
Sus canciones me gustaron, y mucho. Ese sonido retro y desenfadado, donde se mezclaban el sonido punk y el techno –Ramones, Blondie, Stranglers, Devo y OMD a la cabeza–, combinado con unas letras inteligentes y sinceras, donde no faltaban referencias a la ciencia ficción –Star Trek, Blade Runner o Ultimátum a la tierra– me resultó más que estimulante y despertó mi curiosidad. De manera que me cité con ellos para tomar cerveza.
No exageraré si digo que parecían estar fuera de la realidad. O al menos, de esa realidad a la que el común de los mortales estamos acostumbrados. Por más que me fijaba en ellos, por mucho que escudriñara en su expresión o sus gestos, no fui capaz de advertir su estado de ánimo ni sus intenciones. Se movían de forma silenciosa, como gatos, y me miraban sin pestañear.
Unas cuantas cervezas después, la conversación seguía en el mismo punto que al principio. Parecía que su único entretenimiento era hablar de clásicos de la serie B, y los asumían como si fuese el único tema de conversación posible entre ellos.
Cualquiera podría pensar que hablaban en broma, pero la firmeza de sus miradas desmentía esa posibilidad. Hablaban de un planeta lejano; ellos se decían humanoides, estaban entre nosotros y decían ser muchos. Si debo dar crédito a sus palabras –y determinados acontecimientos que me resisto a contar me indican que sí, que debo darles crédito–, acabaré aceptando que esa extraña raza alienígena de la que forman parte, lleva mucho tiempo coexistiendo con la humana.
Qué curioso. Una raza de artistas e intelectuales, que desde hace más de dos siglos trata de proteger a ..la Humanidad.. de sí misma y de sus propios excesos. Jules Verne, H. G. Wells, Roger Corman, Aviador Dro y hasta Godzilla y Santo, el enmascarado de plata, han sido algunos de sus representantes más destacados, y desde sus obras de ficción han querido hacernos ver nuestras penosas condiciones de vida, las contradicciones de nuestra civilización.
No querían que hiciera un reportaje sobre su música; contactaron conmigo para que difundiera su mensaje. Había llegado el momento definitivo: Igor Spengler rompería el silencio en que habían estado tanto tiempo envueltos y desvelaría su secreto, el secreto de esa raza que nos vigila, y que, llegado el momento, nos podría castigar.
Desde aquel encuentro con los cuatro músicos, no he podido dejar de escuchar sus canciones, advirtiendo significados ocultos, voces apenas perceptibles, acrósticos. Y, por supuesto, me he negado a difundir su demencial historia. Pero sé que pronto empezarán a difundir su amenaza, y darán conciertos para las masas… Pase lo que pase, allí estaré para ver a Igor Spengler.  

 David G. Panadero es periodista. Autor de libros como "Dark city, mientras la ciudad duerme", "Tim Burton, diario de un soñador" (junto a Miguel A. Parra) o el mas reciente "Terror en pildoras". Erudito de la ciencia ficcion, el terror y la novela negra, es el editor de la revista "Protesis". En la actualiad prepara el lanzamiento de su primera novela. Se declara vallecano, socialdemocrata, y puntualiza que recicla la basura.
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