Pulp. Charles Bukowski

Famoso icono contracultural pero poco conocido entre los amantes del género negro, al que aportó Pulp


Una reflexión irónica...


En esta ocasión me voy a permitir la osadía de recomendar la lectura de Pulp de Charles Bukowski aunque, a diferencia de lo que suele ser habitual en esta sección, este libro no sea ningún clásico, pertenezca a un autor que nadie identifica con el género negro y, para colmo, no sea de aparición reciente porque se publicó por primera vez en 1994.

su interés por el género
 era poco conocido

Si me he permitido elegir este libro, es porque supone una reflexión irónica acerca de las obras del género negro más clásico. Esto se percibe desde el mismo título que alude al género de pulp fiction, esas historias que se publicaron en los años veinte y treinta en revistas de poca tirada y papel de pulpa de baja calidad, (de donde proviene el nombre) y que constituyen el germen del género negro. Así, la dedicatoria del libro a la mala escritura se podría considerar como una posible reivindicación de esa literatura que empezó en ediciones baratas de usar y tirar y que, con el paso del tiempo, se acabó convirtiendo en el género más representativo de Norteamérica después del western.

Antes de entrar a analizar este novela me gustaría situarla en el contexto de la obra del escritor californiano. Autor muy famoso como icono contracultural pero que, debido a que ésta es su única incursión en el género negro, es poco conocido entre los amantes de este estilo literario. El lugar que ocupa en la historia de la literatura, sea grande o pequeño, lo debe a haberse convertido en el prototipo del escritor borracho y crápula con una obra apegada y fiel a las duras condiciones de sus experiencias vitales.

Pulp constituye su sexta y última novela, que fue editada poco después de morir. Y supone una rareza en su producción porque es la única de las novelas del autor no protagonizada por su alter ego Henry Chinasky (aunque se le mencione en un claro guiño metaliterario) y que no tiene argumento claramente autobiográfico. Con esta decisión Bukowski parece querer poner en evidencia y burlarse de sus críticos desde la tumba, que habitualmente le reprochaban que no era capaz de inventar y construir personajes.

También resulta sorprendente un libro así en su trayectoria literaria porque su interés por el género era poco conocido. Dado el carácter autobiográfico de muchos de sus textos, en algunos de ellos menciona escritores -tanto los pocos que admira- como la legión de los que desprecia y, en casi ningún momento, aparecen los grandes del género negro: Hammett, Chandler, Thompson...

Sin embargo, en este libro queda patente que conoce los recursos narrativos de este tipo de literatura. Así, el protagonista es un detective privado de 55 años que trabaja en Los Ángeles en 1993. Como es propio del género negro, el carácter perdedor del protagonista queda patente desde la primera página donde se narra que lo van a desahuciar del piso por no pagar el alquiler y que lleva solo desde hace décadas. Además se encuentra deprimido e intercala a menudo reflexiones sombrías sobre la muerte y el sinsentido de la vida. A ello hay que sumar que la novela comienza de la forma más tópica posible: con una mujer bella visitando su oficina para encargarle un caso.

Sin embargo, el lector descubre enseguida la clave paródica de la novela a medida que se van presentando los casos de investigación: la dama muerte que le encarga investigar el paradero de un escritor francés supuestamente fallecido, una supuesta invasión de extraterrestres, y, para rematar esa lista de excéntricos asuntos, más dignos de un psiquiatra que de un investigador privado, le encargan buscar el Gorrión Rojo, clara y sarcástica alusión al Halcón Maltés que da título y argumento a la novela de Dashiell Hammett.

A lo largo de la trama el patoso detective tratará de descubrir la verdad de unos casos que acaban resolviéndose por sí mismos mientras se suceden las borracheras, las carreras de caballos y las peleas, tan características todas ellas de la obra de Bukowski.

El encanto de esta obra reside en que esa visión distanciada, irónica y, en ocasiones, sarcástica sobre las claves del género negro invita al lector a plantearse sus aciertos y sus limitaciones.

Anagrama, 2004
Compra en Estudio en Escarlata
Luis Gállego

Publicar un comentario en la entrada