El largo cuello


















 La
mano
enguantada
se
aferró
tenazmente
al
pálido
cuello
para
ahogarlo
pero
de
pronto
otra
mano
se
abalanzó
contra
ella
y,
tras
dura
lucha,
la
mano
protectora
liberó
al
cuello
de
la
mano
estranguladora
evitando
de
este
modo
un
suicidio
no
deseado.

Roberto Malo
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