Impar y rojo. Óscar Urra


Nueva entrega de la serie tahúr de Óscar Urra. La primera, A timba abierta, ya apareció reseñada en este blog. La segunda, y a la que ahora me refiero, se titula Impar y Rojo, y ya se anuncia ya la tercera, de momento sin título

   

El detective Cabria (que sigue solo en Lavapiés, vive libre y mal y está un poco enamorado) es reclamado desde la comisaría de Leganitos por el comisario Subirats, quien -víctima de su propia incompetencia- es incapaz de encontrar a un asesino que deja un naipe sobre el cadáver de cada una de sus víctimas, para que le ayude a resolver el caso. Por si eso no fuera suficiente para complicarle la vida Cabria se convierte de pronto en el objetivo de dos policías de métodos expeditivos, que buscan algo que, al parecer, le concierne. En un Madrid de timbas clandestinas, curas que intercambian información por cocaína y secretos peligrosos camuflados por magnates Cabria vivirá su peripecia vital.


escrita desde abajo

Tiene Urra el don del lenguaje como música. O si queréis, la música del lenguaje. Esa cabeza perfilada tiene dentro asimilado un montón de buenas lecturas que la inspiración le ordena para ponerlas en el papel. Y se le nota, se le nota en cómo coloca los adjetivos y en esas ristras de adjetivos y metáforas que sólo en el lenguaje y en la imaginación escritora se apoyan.

Hay que leer a Urra despacio, degustando el lenguaje, las metáforas novedosas y las asociaciones creativas: no incurre Urra en la utilización de lugares comunes, le sobra imaginación para crear los propios.

Y hablando de todo un poco y ante el auge de ventas de la Novela Negra ¿Se ha refugiado la crítica social en la Novela Negra? ¿Es la Novela Negra política? ¿Es ahora, en la época de los MFM (medios de formación de masas) uno de los lugares al que recurrir para saber de verdad qué pasa?

Es verdad que la Novela Negra está escrita desde abajo y que sus protagonistas y héroes son los de abajo (el inconformista Cabria ni siquiera tiene coche, no puede reproducir ninguno de los tics al uso para relacionarse con los demás, ni compartir sus valores), pero la denuncia empieza a ser demasiado genérica. Por eso Urra dedicará la próxima entrega de Cabria a señalar con detalle las corruptelas varias que aparecen ya en este volumen.

Pero esto es harina de otro costal, porque no todo el mundo está de acuerdo en que la NN deba ser denuncia, aunque toda novela sea política.

Salto de Página, 2009
Aprivativa
Publicar un comentario en la entrada