FELICIDAD OLAIZOLA: “As de Espadas ha sido mi caso más sorprendente”


Felicidad Olaizola es policía, lesbiana y muy suya. Trabaja como oficial de la Unidad de
Investigación Criminal de la Ertzaintza en Bilbao. Javier Otaola, un escritor vasco con buen
ojo para los misterios, ha novelado sus casos más singulares.
Susana Ezquerro


Felicidad entra en la cafetería con paso decidido,
sonriendo. Es alta, angulosa y fuerte, pero flexible; un
junco. El viento no la rompe, sólo la dobla. Le pregunto si
su nombre es una búsqueda o una promesa. Me mira de
reojo y se le escapa un sonido inequívoco. Está harta de las
bromas sobre su nombre. Para arreglarlo, la invito a una
copa y me pongo mi mejor sonrisa. Parece que hemos
recuperado el ambiente. La sonrisa se me queda puesta
durante toda la entrevista sin esforzarme. Me gusta.
Javier Otaola ha convertido en novela tus casos más
trepidantes. ¿Qué relación tienes con esa especie de
“biógrafo”?
Nos conocimos en Arkaute, la Academia de la Ertzaintza,
cuando yo asistía a un curso de promoción y formación para
suboficiales, y él era profesor de Derecho Constitucional y
Estatuto. Luego resultó que teníamos amigos comunes, y
finalmente nosotros también llegamos a ser amigos. Más
adelante coincidimos en un asunto judicial en el que él –como
letrado del Gobierno Vasco- llevaba la defensa de unos
ertzainas, y yo asistí al caso como testigo. Hablamos de
muchas cosas durante aquellos días y llegamos a la
conclusión de que teníamos muchos gustos en común, entre
otros la literatura policíaca. Ahí empezó nuestra
colaboración.
¿Cuál es el caso más sorprendente al que te has enfrentado?
Como el asunto ya se ha resuelto y además está publicado,
puedo comentarlo: la investigación sobre la muerte del
armador Luis Raymond en una casa de retiro del Opus Dei, ha
sido el último caso interesante, y tengo que reconocer que ha
sido un caso lleno de sorpresas, con gente importante de
Bilbao, un sacerdote, un funcionario de la Comisión Europea,
la masonería… con un componente trágico, y graves
sospechas de corrupción urbanística, que es lo que ahora está
de moda. Acaba de salir editado como As de Espadas.
¿Qué les dirías a los que afirman que la novela negra debe ser
americana?
Bueno, hoy ya todos saben que no tiene por qué ser así. Es
verdad que hay una época de oro de la novela negra con
autores como Hammet, Chandler, Goodis y a todos aquellos
que publicaron en Black Mask en Estados Unidos, pero
Europa tiene también su propia tradición con la colección
Série Noire francesa, y hoy, con el verdadero éxito de
superventas de los autores suecos, Mannkel, Larsson…
podemos ver que no tenemos nada que envidiar a los
americanos. La novela policíaca y la novela negra encuentran
escenarios perfectos en todas las sociedades desarrolladas,
donde hay por un lado un sistema policial y judicial
garantista, que obliga a una importante actividad policial e
investigadora, y por otro lado, grandes intereses económicos
y delincuentes capaces de grandes delitos.
¿En qué influye tu condición sexual a la hora de realizar una
investigación? ¿Y en el trato con tus compañeros?
Por lo que a mí respecta, creo
que en nada. La mayoría de mis
compañeros son varones, yo
no les pregunto sobre su vida
sexual, y ellos no me
preguntan sobre la mía;
también hay alguna mujer
en la Unidad de Investigación
criminal y
respetamos nuestra
intimidad y libertad
personal, somos como
una especie de CSI a la
vasca… y creo que
Ha sido un caso lleno de sorpresas,
con gente importante de Bilbao, un
sacerdote, un funcionario de la
Comisión Europea, la masonería…
[2]
nuestra sexualidad o nuestra perspectiva de género no nos
da problemas, o no más problemas que los que pueda haber en
la redacción de un periódico o en una sucursal bancaria, con
hombres y mujeres trabajando juntos. En contra de lo que se
piensa, creo que España es una sociedad menos machista que
las sociedades anglosajonas que yo conozco y para probarlo
sólo tenemos que comparar nuestras respectivas
legislaciones.
¿Crees que las mujeres policía, y concretamente las
lesbianas, lo tienen más difícil, porque deben luchar, no sólo
contra el crimen sino también contra los prejuicios y la
intolerancia?
No me gusta ir de víctima. No va con mi carácter. Todos
tenemos que luchar contra ciertos prejuicios, desde luego las
mujeres, y las lesbianas, también, pero entre nosotros los
vascos solemos respetar al que se hace respetar, sea hombre
o mujer, lesbiana o gay, gordo o flaco…Y yo me hago respetar.
Que se lo pregunten a mis compañeros. Bromas las justas.
Eres co-fundadora de El Club de las Tres Rosas, en Madrid.
¿Es un club nocturno o un cenáculo de debates filosóficos,
poéticos y artísticos?
Últimamente anda algo decaído, fue una idea que tuve con mi
buen amigo el escritor Nacho Merino, nos solíamos juntar
gente interesante de la farándula, de la literatura, de los
libros…en el Restaurante La Cruzada de la calle Amnistía, en
el Madrid de los Austrias, teníamos nuestras cenas, con
algún invitado ilustre, y animados debates, que llegamos a
grabar en tv, pero hace tiempo que no nos vemos… lo
pasábamos en grande, Nacho es un Gran
Maestro de Ceremonias…
Tengo entendido que escribes en un blog
personal (www.felicidadolaizola.com),
¿desnudas tu alma o sólo nos dejas espiar por la
mirilla?
Hago striptease… pero no es completo. En el fondo soy
pudorosa. Pero allí expreso mis opiniones, comparto lo que
me parece interesante, hablo de las mujeres bravas de todos
los tiempos, filosofo y me desahogo cuando me cabreo
políticamente.
¿Qué opinas del terrorismo de ETA?
Creo que los buenos vamos ganando y los malos van
perdiendo. Los terroristas de ETA tienen que tener muy claro
que, a estas alturas de la película, en la Europa de la Unión,
en un Estado democrático, no tiene sentido ni justificación de
ninguna clase, y además tampoco ningún futuro para ellos, la
violencia terrorista. Ninguno. Cuando antes lo entiendan y
antes abandonen su talibanismo mejor para todos.
¿Nos puedes decir en qué caso estás trabajando, o forma
parte del secreto policial?
Como ya saben los delincuentes –incluso los de guante
blanco–, la policía no descansa, y siempre estamos
trabajando en algo. Ayer mismo estuve en Vitoria,
investigando una extraña muerte de un tipo asociado a una
especie de secta satánica… pero sólo puedo “leer” hasta aquí.
Ya os enteraréis. Seguro que cuando todo se resuelva, Javier
Otaola lo convertirá en novela.

Felicidad Olaizola es un personaje de ficción, cualquier
parecido con personas o casos reales es pura coincidencia.
Publicar un comentario en la entrada