El árbol necesita regalos

     
El pederasta estaba inconsciente, desnudo, atado y amordazado en una silla del salón en penumbra. Cuando abrió los ojos, vio la silueta de la joven que lo había dejado sin sentido, recortándose contra las luces de un gran árbol de Navidad.

–¿Ves el árbol, cabrón? –señaló ella, y él tragó saliva, reconociendo la voz (ahora algo más grave y amarga, con muchos más años y experiencia). Es bonito, ¿verdad? –sonrió ella maliciosamente, y mostró unas enormes tijeras de podar. Sólo le faltan las bolas.


Roberto Malo es el más y mejor cuentista de la banda
Publicar un comentario en la entrada