Siete maneras de matar a un gato. Matías Néspolo

Una excelente novela que se lee con el corazón encogido y que nos permite vislumbrar una luz, una salida que se apoya en el dignidad personal, la solidaridad y la lucha colectiva en el peor de los escenarios


   

La novela se sitúa a principios del siglo XXI, en la desastrosa etapa vivida en la República Argentina y que recibió el nombre de corralito. Se bloquearon las cuentas bancarias y se rompió la paridad que ficticiamente mantenía al peso igual al dólar. Estas medidas tuvieron graves consecuencias para las clases populares. Una nefasta herencia del presidente Menem.


sólo existe el presente


Los protagonistas de la novela son dos jóvenes cercanos a la veintena que llevan por apodos: El Chuego y El Gringo. Dos compañeros de aventuras que viven en un suburbio de Buenos Aires donde la miseria está presente en cada esquina.


Su vida no tiene ni pasado ni futuro, sólo existe el presente. En cada instante la necesidad es la que les hace moverse: bien sea buscando comida, dinero, droga, sexo o alcohol.


Incluso cuando disponen de dinero, obtenido de manera no muy ortodoxa, tienen la necesidad de gastarlo de forma inmediata y eligiendo los productos más caros: el mañana no existe.


El barrio mantiene un código: los trabajitos se hacen afuera.


Todo el mundo trapichea y se busca la vida como puede: rebuscando en los basurales, vendiendo droga o haciendo de matón.


Se respetan al tiempo que se temen.


Merodean por el barrio diversos personajes relacionados con la distribución y el control de todo tipo de drogas.


El barrio es un lugar cerrado donde no deben presentarse camellos de otras barriadas cercanas.


Al tiempo se producen continuas manifestaciones de jubilados, maestros, piqueteros, desempleados o estatales.


Este es el ambiente en el que crecen nuestros dos amigos: El Chueco y el Gringo. Un ambiente donde reina la miseria, la angustia, el miedo y la muerte.


El mate, al margen de otras sustancias, siempre está presente. Es la bebida que se toma continuamente y que constituye el remedio para olvidar el hambre, la sed, la tristeza, el miedo.


Nuestros dos personajes se encuentran inmersos en la pequeña delincuencia pero se van acercando, poco a poco, a las mafias que controlan el barrio.


La novela no se queda en describir la miseria material o humana de este barrio. Lo que hace que su lectura tenga un gran interés es el desarrollo de las contradicciones y descubrimientos de uno de nuestros personajes, El Gringo, va experimentando dentro de la podredumbre que le rodea.


El Gringo, que ha sido siempre más razonable que su colega El Chueco, va reflexionando sobre sus recientes vivencias: se enamora de Yanina, por casualidad comienza a leer un libro: Moby Dick, es consciente de la valentía y dignidad de la mujer que le cuida: la Mamina y descubre un amigo en El Quique, bastante menor que él.


Estos cambios que se van produciendo en El Gringo hacen que intente salir, escapar del barrio. Al igual que Ismael, el protagonista de Moby Dick con el que se identifica.


Una excelente novela que se lee con el corazón encogido y que nos permite vislumbrar una luz, una salida que se apoya en el dignidad personal, la solidaridad y la lucha colectiva en el peor de los escenarios.


Una miseria que, como siempre, es generada por los malos gobiernos que con su corrupción y bajeza humana hacen que sufran las consecuencias de sus acciones miles de seres inocentes. Los más desprotegidos.

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El escritor Matías Néspolo (Buenos Aires, 1975), reside en la actualidad en Barcelona. Utiliza abundantemente el lunfardo, jerga de la región del Río de la Plata. Se agradece el pequeño diccionario incluido al final de la novela.

Los libros del lince, 2009
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Manuel Rodríguez
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