Roseanna. Per Wahloo y Maj Stowall

Tal vez, a los lectores que hemos llegado tarde a Per Wahloo y Maj Stowall, nos resulte la suya una literatura demasiado exigente, sobria y veraz, maleados como estamos por los desafueros de quienes desarrollaron el molde del matrimonio

     

No se si se habrán fijado, pero que el tema de la Semana Negra de Getafe 2009 sea, mira tú por donde, la literatura sueca es un (más que revelador) ejemplo de la marea que anega las preferencias del gusto del Soberano Público Lector de esta agonizante primera década del siglo.


vacío vital enquistado en los habitantes, 
sepultados por una sociedad perfecta


Examinando el fenómeno con distancia, se puede ver que la Epifanía Literaria Escandinava tuvo sus heraldos en el torturado Henning Mankell y su profeta en la repipi Camilla Lackberg, cuyas impresionantes ventas ya anticipaban el Prodigio Larssen.


Desde este punto de vista, hoy en día se lee Roseanna con el respeto reverencial y casi religioso que supone, nada más y nada menos, arrimarse a la obra que fue el Big Bang que dio origen a todo ese universo literario policial que revela a la Humanidad Lectora el Reverso Tenebroso del Estado de Bienestar.


El lector que se acerque a esta seminal y ya clásica (se publicó originariamente en 1965) novela del matrimonio Per Wahloo y Maj Stowall reconocerá, destilados, todos los elementos que caracterizan al policial sueco: una gran verosimilitud, casi documental, en la descripción del procedimiento y del trabajo policial, el territorio y el clima como un personaje más; el tedio y el desequilibrio, el vacío vital enquistado en los habitantes de los recovecos sepultados por una sociedad perfecta.


La saga del detective Martin Beck (que comienza con Roseanna) ha sido la piedra donde se edificó la Iglesia del Policial Sueco. Tal vez, a los lectores que hemos llegado tarde a Per Wahloo y Maj Stowall, nos resulte, paradójicamente, demasiado exigente, sobria y veraz, maleados como estamos por los desafueros de quienes desarrollaron el molde del matrimonio.
Tal vez los excesos psicológicos de Mankell, romanticoides de Lackberg, religiosos de Asa Larsson y de todo tipo de ESE Larsson (el que subió a los Cielos, una vez cumplida su Misión: legar La Trilogía a la Humanidad) nos hayan dejado irrecuperables para disfrutar de una novela (en el mejor sentido de la palabra) sencilla: sólida, trabajada y verosímil.


RBA libros, 2007
Compra en Estudio en Escarlata


Luis de Luis


   

   

Publicar un comentario en la entrada