Mujeres, animales y hombres. María A. Madroñero

Obra crepuscular ambientada en las zonas más solitarias de la ciudad, allí donde unos pocos personajes disfrutan de su aislamiento
Convicción y desparpajo

Tengo por costumbre leer a autores debutantes. Me gusta dejarme sorprender por esos que todavía no tienen nombre en la literatura, porque todavía no han asumido las fórmulas de escritura al uso, y aunque les delate la falta de experiencia, suelen hacer gala de una espontaneidad que muchos autores ya profesionales, por más que lo intenten, ya no son capaces de alcanzar.

María Antonia sabe mucho más
 de lo que nos quiere hacer creer

Tal es el caso de María A. Madroñero, que se estrena dentro de la novela con Mujeres, animales y hombres. Puede que su prosa sea por momentos descuidada, pero a cada línea, la nueva autora demuestra un aplomo, una convicción, una soltura y un desparpajo que hacen que su novela se lea con mucho agrado, incluso complicidad.

Básicamente, estamos ante una obra crepuscular, desarrollada casi íntegramente entre atardeceres y amaneceres, en las zonas más solitarias de la ciudad, allí donde unos pocos personajes disfrutan de su aislamiento.

Pero no tardará en llegar la aventura: un misterioso vendedor que va mostrando por las calles animales imposibles da el pistoletazo de salida. Entonces, sale a relucir el verdadero tema de la novela: el tráfico de animales, las nefastas condiciones que éstos sufren en los zoológicos… Es obvio que sobre este tema, la autora sabe mucho, y quizás sepa más de lo que nos quiere hacer creer.

Diógenes Internacional. 2009.


David G. Panadero
Publicar un comentario en la entrada