Los guionistas. Roberto Malo

En un mundo donde el consumo de cine porno está siendo sustituido por la descarga de videos “a la carta” en Internet, Roberto Malo se atreve a refrescarnos con una sátira plagada de guiños sobre este género cinematográfico en decadencia.
Por todos es sabido la importancia que el diálogo tiene en este tipo de películas: en realidad, ninguna. El cine X siempre ha sido, digamos, más de actores y situaciones que de trama, diálogo o realización. Con perdón por los directores porno que realmente dan relevancia a ciertos planos, demostrando tener una serie de constantes temáticas, y, en definitiva, un mundo propio.
Julián Gordillo y Raimundo Chueca se convierten en guionistas tras haber escrito un par de cuentos para un fanzine. Cinéfilos y creativos, no saben decir que no cuando les proponen convertir uno de sus relatos en un corto. Y cuando introducen a una tía buena en su historia y, de paso, un buen polvo sin tapujos. A partir de ese momento son requeridos y encumbrados como los guionistas de moda del cine porno.
Resulta original la forma que tiene Malo de contarnos la historia, en forma de guión. Los diálogos son fluidos y las acotaciones llegan a ser muy divertidas. La historia se va desmadrando progresivamente y, como no podría ser de otra forma, acaba a lo grande. De la forma más rocambolesca.
Curioso. Los guionistas son protagonistas de un guión, en el que se narra la creación y el rodaje del libreto que les da el éxito definitivo. Una ligera reflexión sobre la persistencia de la censura, pero no con la connotación tradicional, sino con la imposición comercial. Los guionistas aceptan cambios que desvirtúan la historia original dejándose llevar por la promesa del éxito. La historia del mundo.
Pero esa es parte de la gracia. Una historia ligera y cómica, pero con sorna y dobles sentidos, con personajes interesantes. Mientras algunos resultan funcionales, otros –y esto es información confidencial– están basados en estrellas mediáticas.
Julián y Raimundo son la personificación de la inocencia. Ellos creen en lo que hacen y su éxito les reafirma. Aunque en sus películas se salten los diálogos para pasar a la acción, ellos se toman en serio su trabajo. Un guión original para la película porno del año es lo que se les encomienda. Y consiguen el mejor final posible.
Ciertamente, la película porno “El armario”, esa que ellos escriben con tanta dedicación, debería ser rodada. ¿Alguien se presta a protagonizarla?

Eclipsados, 2009
Compra en Estudio en Escarlata

Paula Miró
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