Teléfono pinchado

Relato ultracorto de Roberto Malo, el más -y mejor- cuentista de la banda.

-¿Sí?
-Hola, jefe, soy yo. Lo tengo.
-¿El qué?
-Ya sabes.
-Entiendo. No es segura la línea.
-No. No creo.
-Pero... ¿de qué estamos hablando?
-De lo que me encargaste, ya sabes.
-¿Cuándo?
-El otro día.
-¿Qué día?
-El día que mataste a esos dos pringados.
-¡Eh!
-Oh, mierda.... Quería decir que los mataste de risa, que tienes cada golpe...
-Vale, vale, no pasa nada. Hablas de los puertorriqueños que “despedí”, ¿no?
-No.
-¿De los moros?
-No.
-Pues no caigo.
-Los chinos, coño.
-Ah, vale. Ya recuerdo. Los putos chinos. ¿Lo tienes?
-Sí.
-Tráemelo entonces. Y rápido.
-¿Dónde?
-Donde la penúltima vez.
-Ya... Sólo por asegurarme, ¿voy donde te despediste de los chinos?
-No.
-¿Donde te despediste de los puertorriqueños?
-No.
-¿Donde te despediste de los moros?
-No.
-Pues no sé...
-A mi casa, joder.
-Vale, jefe, ahora voy.
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