Operación exterminio. Alejandro M. Gallo

Sostiene Alejandro Gallo, autor de Operación Exterminio y de Caballeros de la Muerte, que no se debe aleccionar a quien lea esa historia, que se le debe contar con rigor, respeto y seriedad. Sostiene Alejandro Gallo que esta historia debe ser narrada; merece ser narrada. Sostiene Alejandro Gallo que el héroe y el villano de esta historia es colectivo, que no caben redentores, ni mártires, que todo un estado se aglutinó para aplastar a un pueblo

No es momento de callar nada

Sostiene Alejandro Gallo que hay historias, vivencias que deben ser narradas, que no merecen caer en el olvido o la indiferencia, que deben ser conocidas y aceptadas. Sostiene Alejandro Gallo que a las guerras no se da paso con declaraciones solemnes, ni se ennoblecen con honor hipócrita, ni se justifican con ideales huecos.

Sostiene Alejandro Gallo que hay vencedores y hay vencidos. Sostiene Alejandro Gallo que las guerras no acaban cuando se impone la paz, se apresuran armisticios o se mira a otro lado. Sostiene Alejandro Gallo que un manto de silencio, hipócrita y maldad temerosa encubrió una guerra demente, obsesiva y abierta entre un Estado incipiente y hambriento de sangre y un puñado de combatientes enceguecidos, desamparados e ilusos. Sostiene Alejandro Gallo que esa historia debe ser narrada; merece ser narrada. Sostiene Alejandro Gallo que al contar esa historia nada debe quedar oculto: ni la miseria, ni la épica; ni la mentira, ni la certeza; ni la mierda, el barro, la desesperación, el egoísmo o la gloria. Sostiene Alejandro Gallo que la guerra es tan sucia y absoluta que se libra en los patios de las celdas, los despachos de las comandancias, los burdeles, las esquinas y los reclinatorios.

Sostiene Alejandro Gallo que la guerra supura vergüenza, humillación, papeleo, mezquindad, miradas, desdén y desprecio. Sostiene Alejandro Gallo que el 18 de julio, no volvieron las banderas victoriosas, y que en las quebradas, valles, montes y laderas de Asturias no se caminó a al paso alegre, ni de la paz. Sostiene Alejandro Gallo que muchas personas no se rindieron: voluntariosos, enfebrecidos, ahítas de ensoñación, decoro y cojones se echaron al monte al plantear una pelea tan desigual y desesperada, que tantos años duró, que tuvieron que ser exterminados. Sostiene Alejandro Gallo que esa historia debe ser narrada; merece ser narrada. Sostiene Alejandro Gallo que no se admitió cuartel, que no se concedió piedad. Sostiene Alejandro Gallo que no se debe aleccionar a quien lea esa historia, que se le debe contar con rigor, respeto y seriedad. Sostiene Alejandro Gallo que esta historia debe ser narrada; merece ser narrada.

Sostiene Alejandro Gallo que el héroe y el villano de esta historia es colectivo, que no caben redentores, ni mártires, que todo un estado se aglutinó para aplastar a un pueblo. Sostiene Alejandro Gallo que las mujeres de esa etapa que viene a ser llamada la posguerra sostuvieron con fe, entrega y generosidad a los combatientes de la guerrilla, el maquis, el ejército... llámese como se quiera. Sostiene Alejandro Gallo que esa historia merece un esfuerzo al ser contada, adoptar puntos de vista distintos, adoptar y aceptar la posición de los personajes, cuidar la verosimilitud, los detalles, la concordancia con los hechos... Sostiene Alejandro Gallo que esa historia, la de la guerra miserable y oculta de la posguerra, debe ser narrada; merece ser narrada. Y, honrando su palabra, así lo ha hecho en Operación Exterminio, con la entereza, honor y respetabilidad que la historia de esa guerra merece. La de quienes la perdieron.
Menos, no se merecen.

Ediciones B, 2009
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Luis de Luis
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