Actas de Mayo Negro

13 miradas nada inocentes al género criminal donde tienen cabida muchos puntos de vista, tantos como autores, aunque en ocasiones difieran, así como difiere el tono de los textos, de lo divulgativo a lo humorístico, de lo periodístico a lo académico


Mucho más que literatura



No ha pasado ni una década desde que unos cuantos entusiastas empezamos a hablar de novela negra, intentando recuperar el ambiente de efervescencia que ésta vivió en España durante los primeros años de democracia. Manuel Vázquez Montalbán, Andreu Martín, Francisco González Ledesma o Juan Madrid eran entonces los autores más citados.


Libro agradecidamente heterodoxo, que 
gustará a los profanos y además 
sorprenderá a los conocedores


Estábamos tan centrados en recuperar el pasado, que no nos dábamos cuenta de todo lo que se estaba gestando. Quizás no supimos ver ni valorar en su justa medida la cantidad de autores nuevos que estaban surgiendo para ofrecer una lectura propia, actual, del género negro. Autores como David Torres, Fernando Marías o Javier Azpeitia vinieron a demostrar que la novela negra en España seguía teniendo plena vigencia, y era mucho más que un recuerdo nostálgico para la parroquia de incondicionales.


Tampoco supimos ver la importancia que estaba ganando el género. Hasta tal punto, que varias universidades a lo largo del país empezaron a dedicar congresos y actos al género que nos ocupa. Se estaba creando una red bien sólida que respondía al interés y entusiasmo de tantos implicados.


La novela negra no era ya aquella muestra de subliteratura o literatura marginal que tantos estudiosos del mundo académico habían descrito en décadas anteriores, nuestros escritores se estaban profesionalizando, y otra vez, volvía a ver un grupo generalizado y amplio de lectores interesados en este tipo de narrativa.


En definitiva, habían llegado las circunstancias perfectas para intentar una aproximación al género rigurosa, que delatara conocimiento de causa, y que distara tanto del paternalismo del que habla de un fenómeno cultural “de segunda fila”, como del fanatismo sectario tan propio de aquellos que defienden el objeto de su pasión como si fuese bestia herida.


Valgan estas palabras como intento de definición de Mayo Negro, el congreso que Mariano Sánchez Soler dirige y coordina desde hace cinco años en la Universidad de Alicante. Allí no se conocen más protocolos que los necesarios, los participantes hablan sin cortapisas, y lo lúdico y lo didáctico se combinan a la perfección: junto a las conferencias sobre temas culturales, hay encuentros con autores, a los que el público puede dirigir todo tipo de preguntas, así como proyecciones de películas emblemáticas.


Precisamente, en el pasado mes de mayo se cumplió el quinto aniversario de este evento, y bajo la edición de Mariano Sánchez Soler –para Editorial Club Universitario–, todos los que, a lo largo de estos años, hemos participado fuimos invitados a colaborar en un libro de actas que se presenta como reflexión sobre el género negro, principalmente en Estados Unidos y Europa, con especial atención a España.


El resultado es más que satisfactorio, ya que en estas páginas se alternan tanto estudiosos –Herme Cerezo, Álex Martín Escribá, Francisco J. Ortiz, Georges Tyras, Luis Valera y un servidor–, como novelistas de primera fila –David C. Hall, Fernando Marías, Andreu Martín, Carlos Pérez Merinero, Mariano Sánchez Soler, Lorenzo Silva y Paco Ignacio Taibo II–.


El ensayo no se limita al terreno literario; de hecho, hay un minucioso y acertado estudio del cómic negro en España. Incluso Mariano Barroso, director de algunas de las películas policíacas más emblemáticas de los últimos años –Éxtasis, Hormigas en la boca– aporta un texto en el que reflexiona sobre la traición, el motor de todas las historias.


Finalmente podemos decir que estamos ante un libro afortunadamente heterodoxo, donde tienen cabida muchos puntos de vista, tantos como autores, aunque en ocasiones defieran, así como difiere el tono de los textos, de lo divulgativo a lo humorístico, de lo periodístico a lo académico. En todo caso, los que hemos participado en la escritura de estas actas, no hemos perdido de vista que debíamos ofrecer un trabajo especializado, que fuese estimulante tanto para los nuevos lectores como para aquellos ya curtidos, que encontrarán más de una sorpresa.


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David G. Panadero
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