Pasión por los crímenes (editorial Prótesis nº 10)

La Historia de un país es también la Historia de sus Crímenes

Lectura vulgar, poco elevada, embrutecedora, así consideraban en su momento los más intelectuales el semanario El Caso, una lectura, no hace falta decirlo, apreciada y seguida de cerca por el equipo Prótesis. Siempre se ha visto el gusto por el crimen como una pasión vergonzante, un vicio de juventud… Puede que en las últimas décadas la sociedad acepte más la pasión por lo negro, igualmente nosotros seguimos celebrándolo, coincida o no con el criterio de la mayoría. Ya son años de costumbre.

El crimen real era una de las asignaturas pendientes de Prótesis, y aunque ha aparecido en nuestras páginas, todavía faltaba presentar la monografía que ahora empiezas a leer. Un estudio exhaustivo, por partes, que diría Jack, el destripador. Más de 300 páginas donde se dan cita los mejores expertos. Un criminólogo como Vicente Garrido, un periodista como Mariano Sánchez Soler, diferentes casos reales y su traducción en ficción, las novelas y películas más emblemáticas, relatos escritos en exclusiva para Prótesis.

Desde los surrealistas —los relatos más desmadrados de Apollinaire, la pasión de Buñuel por la nota roja mexicana, punto de partida de muchas de sus historias...—, e indudablemente desde mucho antes —muchos citarán acertadamente textos sagrados—, el crimen es algo que, en vista de la pasión que despierta, no necesita de mayor justificación. Simplemente nos fascina e hipnotiza, nos atrapa, nos obliga a seguir mirando… 

Si insistimos, encontraremos mil y un motivos para justificar de forma más elegante, por así decir, el interés por el crimen. Aunque a menudo da pie a novelas y películas más bien vulgares y reiterativas, no faltan aportaciones sorprendentes que nos ofrecen análisis lúcidos de nuestra sociedad, de nuestra misma humanidad. Desde la mayor de las solemnidades o desde el humor, desde un enfoque distanciado y periodístico o desde la fascinación estética, buscando implicaciones ideológicas o simple y llana diversión, el crimen sigue siendo una fórmula maestra para la ficción. Como se decía en la serie televisiva La huella del crimen, «La Historia de un país es también la Historia de sus Crímenes».

Reino de Cordelia, 2018
Compra en Estudio en Escarlata
David G. Panadero

Mejor el diablo. Ian Rankin

Los delitos llaman a la puerta de Rebus

John Rebus está pasando sus primeros meses de jubilación cuidando un perro, con una novia, sin fumar y bebiendo poco para cuidar algunos amenazantes achaques físicos. Afortunadamente, para sacarle del suplicio de vida tan virtuosa, los delitos, tanto presentes como pasados, llaman a la puerta de Rebus. Por un lado el joven capo de la delincuencia de Edimburgo, Darryl Christie, aparece apaleado en la puerta de su casa, lo cual hace temer alguna cruenta guerra entre bandas de delincuentes. Y por otro lado reaparece el viejo caso del asesinato de María Turquand, mujer de escandalosa vida personal a la vez que esposa de un rico tiburón de las finanzas escocesas, que en 1978 quedó sin solucionar. 

Como en sus mejores momentos, Rebus se lanza como un perro de presa a la persecución de todo aquello que de luz sobre ambos casos, pese a haber perdido su condición de policía y a que ni los delincuentes involucrados ni, a veces, la propia Policía estén demasiado interesados en aclarar esos sucesos.

Pese a este chocante Rebus, que no puede fumar, prácticamente no bebe y no puede enarbolar su placa policial, el autor nos regala con una narración vibrante, con un caso lleno de matices y dobles fondos, que nos muestra los rincones menos glamurosos del mundo financiero y nos sigue sobrecogiendo por el poder que las bandas de delincuentes tienen sobre aspectos muy importantes de nuestra vida cotidiana. 

La noche de los Girasoles: la España Profunda más internacional

Recordamos La Noche de los Girasoles (Jorge Sánchez-Cabezudo, 2006), un éxito de taquilla que ha contribuido al triunfo actual del thriller dentro de la producción española, enfocándola hacia un mercado internacional. Más de una década tras su estreno, conserva su fuerza y la intensidad de muchos momentos.

Conduce David G. Panadero, acompañado por el Reverendo Wilson.


Perico. Régis Hautière & Philippe Berthet

Huida de la corrupción en la América de los años cincuenta

Junio de 1958. Joaquín, un joven camarero del casino Sans-Souci, ve su aburrida vida alterada por dos regresos consecutivos a La Habana: el de su jefe, Santo Trafficante, junto a una atractiva cantante, que le fue entregada por el dictador dominicano Trujillo en pago por unos servicios que no se pueden nombrar, y la de su hermano Carlos, uno de los revolucionarios que están poniendo en jaque a las fuerzas gubernamentales desde Sierra Maestra. Un maletín, un enamoramiento imposible y un sistema en el que los criminales son los carceleros llevarán a Joaquín y Livia primero a Miami y, desde allí, a una huida junto al bohemio Sean, que se les une atraído por Livia, a lo largo de las casi 3.000 millas que separan las playas de Florida de las de California.

Régis Hautière, el guionista, arma una historia donde no sobra ni falta nada y que, a pesar de que tanto la trama como las localizaciones no son nuevas en el género, obliga a no dejar la lectura en ningún momento. Para ello se apoya principalmente en diálogos que definen a los personajes sin necesidad de explicaciones adicionales pero alejándose de la verbosidad que en muchos casos se le achaca a la narrativa gráfica francobelga. Ésto puede parecer poco meritorio en un relato que se aguanta sobre sólo tres personajes principales pero si vamos sumando a sus tres perseguidores, a todo el paisanaje (con su propia idiosincrasia) con el que cruzan sus caminos y notamos que el ritmo no decae en ningún momento, esta percepción empieza a cambiar.

El extranjero / El implacable


El Diablo está en los pequeños detalles...

Lo que sobre el papel es una película de acción más, protagonizada por dos viejas y significativas glorias de este género inagotable y fascinante (Jackie Chan y Pierce Brosnan), deviene al final interesante material para la reflexión sobre aspectos obliterados por la prensa relacionados con el mundo del terrorismo; entendido este en gran medida como entorno antropológico vinculado con las opacas tramas del “Estado Profundo” (Deep State), en este caso el británico. Películas como El escritor de Roman Polanski (2010) o Spectre (entrega 24 de la serie Bond, 2015) ponen a disposición del espectador medio, mediante tramas novelescas en apariencia consignadas como pura evasión, temáticas y desarrollos relacionados con el mundo del espionaje y el horizonte decisional sito tras los bastidores de la Monarquía Windsor. Con razón don Antonio García Trevijano, una de las pocas mentes lúcidas en nuestro panorama político y cultural, señala que la mejor manera de comprender la Historia es a través de la lectura de buenas novelas. Y entre películas y novelas hay muchas veces una muy tenue distancia.

La transparencia del tiempo. Leonardo Padura

Fastuosas residencias, sofisticados restaurantes, favelas...

En un bochornoso septiembre habanero de 2014, a un casi sexagenario Mario Conde, un conocido del instituto, Bobby Roque, le confía la búsqueda de una imagen de la Virgen, cuyo aspecto e historia la hacen un tanto singular.

En paralelo al relato de las peripecias de Conde tras las huellas de la escultura, el autor nos propone un relato histórico hacia el pasado que nos muestra las peripecias por las que pasó esta enigmática imagen.

Las pesquisas del protagonista nos conducirán por ciertas realidades cubanas de las que no se suele hablar. 

Así visitaremos auténticas favelas, donde la pobreza, más o menos digna, de ciertos colectivos cubanos, ha degenerado en auténtica miseria que, como se dice en algún momento de la novela, acerca Cuba a Haití.

En contraposición a esta cruda realidad económica de buen número de cubanos, el autor nos muestra los nuevos ricos del sistema, con sus fastuosas residencias y sofisticados restaurantes, dignos de los más exclusivos países capitalistas. En esta misma línea argumental, se nos relata también el tráfico de obras de arte con destino a Miami o Europa, que significa un auténtico expolio del acervo cultural cubano.

Crímenes de película

Célebres y sangrientos

Aunque el crimen a menudo da pie a películas reiterativas, no faltan aportaciones sorprendentes que nos ofrecen análisis lúcidos de nuestra sociedad, de nuestra misma humanidad. Desde la mayor de las solemnidades o desde el humor, desde un enfoque distanciado y periodístico o desde la fascinación estética, buscando implicaciones ideológicas o simple y llana diversión, el crimen sigue siendo una fórmula maestra para la ficción. Como se decía en la serie televisiva La huella del crimen, «La Historia de un país es también la Historia de sus Crímenes».

Desde los surrealistas —los relatos más desmadrados de Apollinaire, la pasión de Buñuel por la nota roja mexicana, punto de partida de muchas de sus historias...—, e indudablemente desde mucho antes —muchos citarán acertadamente textos sagrados—, el crimen es algo que, en vista de la pasión que despierta, no necesita de mayor justificación. Simplemente nos fascina e hipnotiza, nos atrapa, nos obliga a seguir mirando… 


Películas del monográfico

El enemigo de las rubias (Alfred Hitchcock, 1927) 
M, el vampiro de Düsseldorf (Fritz Lang, 1931) 
Los verdugos también mueren (Fritz Lang, 1943) 
Barba Azul (Edgar G. Ulmer, 1944) 
El crimen de la calle Bordadores (Edgar Neville, 1946) 
Yo creo en ti (Henry Hathaway, 1947) 
La soga (Alfred Hitchcock, 1948) 
El secreto de Mayerling (Jean Delannoy, 1949) 
La muchacha del trapecio rojo (Richard Fleischer, 1955) 
Impulso criminal (Richard Fleischer, 1959) 
Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) 
A sangre fría (Richard Brooks, 1967) 
El estrangulador de Boston (Richard Fleischer, 1972) 
La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974) 
Manson: retrato de un asesino (Tom Gries, 1976) 
Las poquianchis (Felipe Cazals, 1976) 
El huerto del francés (Paul Naschy, 1977) 
El crimen de Cuenca (Pilar Miró, 1979) 
Asesinando Norteamérica (Sheldon Renan, 1982) 
Henry, retrato de un asesino (John McNaughton, 1986) 
El misterio de von Bülow (Barbet Schroeder, 1990) 
Criaturas celestiales (Peter Jackson, 1994) 
Citizen X (Chris Gerolmo, 1995) 
The General (John Boorman, 1998) 
Nadie está a salvo (Spike Lee, 1999) 
Chopper (Andrew Dominik, 2000) 
Desde del infierno (Albert Hughes & Allen Hughes, 2001) 
Monster (Patty Jenkins, 2003)
Romasanta, la caza de la bestia (Paco Plaza, 2004) 
El 7º día (Carlos Saura, 2004) 
Wolf Creek (Greg McLean, 2005) 
The Killing of John Lennon (Andrew Piddington, 2006) 
La Dalia Negra (Brian De Palma, 2006) 
Zodiac (David Fincher, 2007) 
Bronson (Nicolas Winding Refn, 2008) 
Snowtown (Justin Kurzel, 2011) 
La noche más oscura (Kathryn Bigelow, 2012) 
The Sacrament (Ti West, 2013) 
Dolor y dinero (Michael Bay, 2013) 
Lake Bodom (Taneli Mustonen, 2016) 
Psycho Raman (Anurag Kashyap, 2016)