Presentación Los viejos papeles - 1/12/16

Personajes que caen víctimas de sus ideales



David G. Panadero, director de la Revista PRÓTESIS, presentó su novela Los viejos papeles en la librería madrileña Nakama.
Le acompañaron el escritor Alberto Pasamontes y el editor Carlos Augusto Casas. Entre los tres sacaron punta a la novela, analizando su tono, ambiente, personajes... Muchos insisten: se trata de la novela pulp de los sentimientos

Fotos: Gustavo López

Arimán para dummies

En torno a Reza Negarestani y su “ciclonopédica complicidad con materiales anónimos”


Dedicado a Marduk


¿Qué vamos a hacer ahora cuando hemos desenganchado esta Tierra de su Sol? ¿Hacia donde se mueve ahora? ¿Hacia donde nos movemos? ¿Lejos de todos los soles? ¿No estamos cayendo al avanzar? ¿Vamos hacia atrás, hacia un lado, hacia adelante, hacia todos los lados? ¿Hay todavía un arriba y un abajo? ¿No erramos como por una nada infinita? ¿No sentimos el aliento del espacio vacío? ¿No hace más frío ahora? ¿No viene siempre una y otra vez noche y más noche? 
Nietzsche



Texto prolijo y de incómoda lectura, publicado en el 2008 y considerado uno de los mejores libros del año en el 2009 por la conocida revista norteamericana consagrada al Arte Contemporáneo Artforum su autor, Reza Negarestani, nacido en Shiraz (Irán) enseña en la Escuela de Estudios Críticos en el Instituto Californiano de las Artes (CALRTS) situado en Valencia (Los Ángeles) que fuera fundado en 1961 por Walt Disney (1901-1966)

Es este un libro peculiar que expone presuntamente los principios del “Tiamaterialismo” a partir de una trama seudo literaria que, pronto abandonada, sólo será tangencialmente retomada al final del libro. Todo da comienzo con un encuentro esquivo y difícil, sito en Estambul, entre una joven artista: Krista Alvansson, autora de las ilustraciones del libro y de la portada (ausente en la edición española), y un iniciado perteneciente a un culto nihilista. La protagonista, muy similar en cierto modo a la Edipa de la novela de Pynchon: La subasta del lote 49 (1966), desentierra bajo la cama de su hotel una caja con diversos materiales entre ellos un manuscrito titulado Cyclonopedia atribuido a un tal Reza Negarestani.

Entrevista con Petr Stancik, autor de El Molino de Momias

No soy del tipo de los 
poetas malditos que sufren...

Hace unos días tuvimos la oportunidad de conocer a Petr Stancik, un escritor checo que presentó su novela El molino de momias, y al que tuvimos la fortuna de escuchar en una rueda de prensa dentro de las actividades de Getafe negro, en la presentación que hizo el mismo día de su libro en la librería Estudio en escarlata de Madrid, así como durante una larga entrevista que nos concedió. Hay que reconocer que ya su novela nos impresionó, y como bien señaló Fernando Marías durante su presentación en Estudio en escarlata, el libro es sorprendente, inclasificable dentro de un género, pues toca, y muy bien, muchos palos, está escrito primorosamente, y logra un difícil equilibrio entre profundidad y alegría de vivir. Pero si el libro nos pareció deslumbrante, el autor resultó todo un personaje, con una gran presencia, y que comentó sobre su novela, y respondió a nuestras preguntas con enormes dosis de ironía, humor, y nada desdeñables toques de provocación.

Pesadilla en rosa. John D. MacDonald

Un tipo asocial que ejerce de justiciero

En esta segunda entrega de las aventuras del inclasificable detective Travis McGee, le encontramos lejos de su barco-cassa, el Busted Flush, que tiene amarrado en Fort Lauderdale, en la Florida. Y tiene que recorrer las calles de Nueva York, tras la petición de un antiguo colega del ejército, para aclarar la muerte en extrañas circunstancias del prometido de la hermana de éste, Nina Gibson

Para poder dar luz a este extraño asesinato, McGee tendrá que introducirse en el mundo de los magnates financieros de la Gran Manzana, cuyas prácticas no son menos cruentas y sanguinarias que las propias de una guerrilla vietnamita en la jungla

La investigación de este detective, a quien en algunos momentos de la novela se le define como un auténtico forajido, nos permitirá conocer la vida de los magnates de las grandes familias financieras estadounidenses, sus hábitos cotidianos y su implacable actuación en pos del beneficio, en el que no se dudará de las prácticas más abyectas con tal de conseguir sus objetivos, aunque ello implique destruir con muy variadas fórmulas a sus adversarios.

Sitges 2016 (II): Fantasías integrales

Cine fragmentario, imágenes cosidas a costurones




De nuestra anterior entrega podría extraerse que no hubo en esta edición de Sitges más que cine fragmentario, imágenes cosidas a costurones (31) o recogidas en estampas alucinatorias (The Neon Demon). La realidad es que un puñado de películas se postularon a contracorriente de esta tendencia predominante, ofreciendo visiones integrales, cohesionadas y, quizá debido a ello, de dudosa relevancia en un audiovisual darwinista. Así, Safe Neighborhood (Chris Peckover) pasó por mero entretenimiento lo que ameritaba una sólida incursión en uno de los territorios peor explorados en los últimos años, la comedia de terror. En su regreso tras Undocumented (2011) —un torture porn pacato y a destiempo a propósito de los espaldas mojadas y los infiernos que les cierran el paso a la prosperidad—, Peckover no desaprovecha esta vez la oportunidad de conectar con el público mediante una vuelta de tuerca al subgénero de home invasion. Pensada para arder en el primer visionado, Safe Neighborhood planta en cada secuencia la semilla de la incertidumbre, base común de los registros de suspense y de comedia con los que juega en un escenario tan cerrado como las miras de sus personajes. 

Sitges 2016 (I): Evolucione en piezas

Una resaca que ha dejado al fantástico noqueado

Entre los objetivos menos modestos de estas crónicas anuales de Sitges está el ir transmitiendo a los lectores de Prótesis la evolución del fantástico a través de la foto fija de cada edición del festival. A este respecto en 2015 señalaba movimientos en las catacumbas del género delatoras de viejas estructuras que no acababan de morir. Pues bien, este año ha emergido el otro término de una crisis imposible de negar: lo nuevo que no acaba de nacer.



Desde estas líneas siempre he discutido la idea, tan cara a los organizadores, de identificar el fantástico con el eclecticismo y la desustanciación de los códigos; con la confusión entre lo revulsivo y lo meramente lúdico; con el reciclaje de los restos de la posmodernidad en flamantes vehículos de la nostalgia. El resultado de la borrachera programática de estos años —para ser justos, común a los grandes festivales del género— es una resaca que ha dejado al fantástico noqueado, con pocos films capaces de plantar cara al orden político y moral imperante.

Pólemos

Una operación de comando, en plena noche, con una precisión milimétrica

Para que nadie lo olvidara; para que a nadie le cupiera la menor duda de por qué estaban haciendo lo que hacían, de cuáles eran sus motivos.



Habían salido pertrechados con todo lo necesario para llevar a cabo la acción. Lo llevaban planeando desde hacía tiempo. Una acción sonada. Una operación de comando, en plena noche, con una precisión milimétrica, que debía ejecutarse de manera meticulosa. No querían dejar nada al azar. Quedaron en la colectiva Nosotros, a las dos de la madrugada. Desde Exarchia bajarían hasta su objetivo, la avenida central de Atenas. Arrancaría en Panepistimiou hasta desembocar en la plaza Sintagma, delante del Parlamento Ahí iban a dejar su marca coincidiendo con el primer aniversario.