Morir en California. Newton Thornburg

Morir en California era morir en un tiempo extraño

Christopher Hook, un joven de 19 años de un pequeño pueblo ganadero de Illinois, aparece muerto al caer de la terraza de una villa en la californiana Santa Barbara. La versión oficial habla de suicidio tras un episodio depresivo por considerarse homosexual. Pero su padre, David Hook, no da crédito a semejante versión e inicia una desesperada cruzada para limpiar la imagen de su hijo, del que él y todos los que le rodeaban tenían una imagen muy distinta.

La novela se articula en varios planos. Por un lado hay una historia de intriga en la que el protagonista deberá enfrentarse a las fuerzas vivas de una ciudad con claves muy distintas a las de su pueblo de Illinois.

Por otra parte se nos muestra el doloroso trance por el que pasa el protagonista del que se llega a decir

había otro infierno, más pequeño, que consistía simplemente en que su hijo hubiese muerto ahí, en esa tierra de sol y desesperación. Porque en ese momento comprendió que morir en California era morir no solo en suelo extraño sino en un tiempo extraño, un futuro ignoto, brutal y desalmado que despreciaba tanto como temía

Sitges 2017 (III): De oasis y espejismos autorales

Los últimos esfuerzos de la esfera Sundance por esterilizar el género


A ghost story


Una de las sinergias más egoístas que promueven los festivales es la que vincula la politique des auteurs con una lucrativa demanda de turismo cinéfilo, actividad que alimenta la economía local, pero también el capital cultural de quien la organiza o practica, a menudo con la esperanza de acumular el suficiente para hacer transacciones de formación sólida por miseria líquida en la cuenta corriente. De la realidad de dicho intercambio da cuenta el descubrimiento incesante de autores —o, lo más frecuente, de segundas y terceras obras— y los éxtasis en serie al contemplar varias obras maestras diarias; justificación de un statu quo y una miríada de horizontes personales que ligan su supervivencia a la continuidad de la mascarada cíclica anual del circuito festivalero. 

Asesinato en Charlton Crescent. Annie Haynes

La clase señorial británica posterior a la Gran Guerra, un crimen...

Los entusiastas de la novela negra estamos de enhorabuena gracias a que la editorial dÉpoca, que ya llevaba años ofreciéndonos verdaderas joyas en forma de novelas de misterio e intriga inéditas en castellano o injustamente olvidadas, ha enriquecido ahora su catálogo con su Colección dÉPoca Noir, nacida con el objetivo de ofrecer a los amantes de la novela detectivesca grandes obras del género, fundamentalmente de aquella gloriosa época conocida como Golden Age.

Si ya el primer título de la colección, El crimen del ómnibus, fue una grata sorpresa, el título que ahora nos ofrecen, Asesinato en Charlton Crescent, de Annie Haynes, ha sido un verdadero y gozoso placer porque nos ha ofrecido, por primera vez en España, la oportunidad de conocer la obra de una de esas grandes “damas del crimen” británicas que tanta y tan merecida fama han alcanzado. 

Gracias a esta novela, los lectores españoles que ya conocíamos y admirábamos a Dorothy Sayers, Agatha Christie, Margery Allingham o Anthony Gilbert, hemos sabido que hubo otra gran escritora británica que se midió con ellas en igualdad de éxito y calidad, aunque en España era, hasta ahora, totalmente desconocida.

Los mejores casos de Max Carrados. Ernest Bramah

Robos, espionaje, asesinatos, incluso misterios con seres sobrenaturales...

Inteligencia, deducción, perspicacia...
El presente volumen nos propone una docena de los casos de un singular investigador eduardiano, Max Carrados, cuyas aventuras empezaron a publicarse en 1914, y que presenta como característica definitoria que es invidente. 

Se nos presenta a este singular detective, en sus inicios, cuando llega a la investigación de misterios, delitos y crímenes de forma casual, pues un amigo suyo, Mr. Carlyle, que sí se dedica a la investigación detectivesca se encuentra inopinadamente con él en uno de sus casos, y a partir de ahí le incorpora como consultor libre en algunas de sus investigaciones.

Carrados no solo se apoyará en su amigo Carlyle para la investigación, sino que echará mano de las grandes capacidades fisonomistas de su Mayordomo Parkinson, así como de los servicios de su secretario Greatorex y su chófer Harris. Pero estos no pasan de ser pequeñas muletas para Carrados, que nos enseña, que pese a su ceguera, tiene muy bien desarrollados el resto de sus sentidos, y demuestra como muchos ciegos, al perder el sentido de la visión, usan en mayor cantidad y calidad el resto de sus sentidos, que normalmente no lo son por los videntes. Aún así hay ciertas destrezas, locomotoras y de reconocimiento que nos dejan un tanto estupefactos, haciéndonos pensar que estamos ante un superhéroe de la entidad del marveliano DareDevil (para los más mayores Dan Defensor), aunque sin traje ni su capacidad de brincar por las paredes.

El otro lado del silencio. Philip Kerr

Las agencias de inteligencia británicas librarán un duro enfrentamiento con las de la RDA

No confiar en ningún bando en litigio
Encontramos a nuestro héroe, Bernie Gunther, en 1956 trabajando como conserje en el Grand Hôtel du Saint-JeanCap-Ferrat, en la Riviera francesa. A pesar de que ha podido descansar de las múltiples tribulaciones por las que ha pasado en los últimos años, su vida es aburrida y decepcionante, y el hecho de que su última esposa, Elisabeth, le haya abandonado y regresado a Berlín, no favorece su triste condición

En estos tristes momentos personales, surge la petición del famoso escritor y habitante de una fabulosa mansión cercana, William Somerset Maugham, que contrata los servicios de Bernie para manejar un sórdido chantaje al que está siendo sometido... Mientras lleva a cabo este complicado encargo, Bernie Gunther se encuentra con un viejo enemigo que parece salir del infierno de su pasado, el ex capitán nazi Harold Hennig, con el que tiene viejas cuentas que saldar.

Pero lo que se inicia como un vulgar chantaje, se va complicando, y deriva en una complicadísima historia de espionaje, en la que las agencias de inteligencia británicas, MI5 y MI6, librarán un duro enfrentamiento con las de la RDA, bajo la mirada tanto de los soviéticos como de los norteamericanos, en una sangrienta reyerta enmarcada en algunos de los momentos más críticos de la Guerra Fría.

Selfies. Jussi Adler-Olsen

Los selfies esconden una realidad mucho más siniestra

En Copenhague se inicia una larga y extraña serie de muertes. Algunas víctimas de asesinato, otras por atropellos automovilísticos sospechosos. Y además algunas de esas víctimas parecen presentar patrones vitales muy semejantes. En lugar de estancarse los casos, parecen que van a más, se suman otros delitos violentos.

El Departamento Q de la Policía criminal, aunque formalmente se dedica a investigar casos del pasado, se ve involucrado casualmente en las pesquisas policiales. Y eso que están sufriendo un duro momento personal, pues Rose Knudsenuna integrante del equipo, padeciendo un serio trastorno mental, que la ha dejado incapacitada para el trabajo. Con estas premisas acompañaremos al jefe del departamento Q, el subcomisario Carl Mørck, y sus ayudantes Assad y Gordon, en una enrevesada investigación, en la que se mezclarán diversos delitos. Solo al final se podrá dar sentido a algo que resultaba incomprensible. De paso también tendrán que dar luz sobre ciertos pasajes del pasado de su compañera Rose en el desesperado intento por sacarla del agujero.

Texas Blues. Attica Locke

Volcán de odios y violencia a flor de piel

En el extremo este de Texas, en la pequeña comunidad de Lark, aparecen en los remansos de un río, primero el cadáver de un abogado negro de Chicago, y días después el cuerpo sin vida de una joven blanca del pueblo.

Inicialmente las pesquisas llevadas a cabo por el sheriff local procuran quitar hierro a estas muertes, considerándolas accidentales y sin ninguna relación. Pero las dudas aparecen en un agente federal, que envía a Darren Mathews, un ranger de Texas de raza negra, a que se de una vuelta por el escenario de los hechos, y compruebe que la versión de la policía local sea acertada.

Y lo único que se logra es enviar a un afroamericano a un avispero racista de la más sanguinaria tradición, lo que disparará una terrible confrontación, en la que la resolución de los asesinatos pasará a un segundo término, pues la verdad, no va a interesar a casi nadie en una comunidad que es un volcán de odios y violencia a flor de piel.

La novela transcurre bajo el sofocante calor sureño, con sus sabores, olores y sonidos propios, donde el blues de los negros se enfrenta al country de los blancos. Todo esto da un escenario que parecía ya de tiempos pasados, pero la autora nos muestra que no es así, y llega a afirmar: