Los dioses cansados. Andrés Pérez Domínguez

La profunda crisis que ha sufrido y sufre el país

Qué pensarían ustedes si digo del protagonista la siguiente frase:

…tan solo, tan triste…

Alguno pensaría que estamos hablando de alguien atormentado, otros, más avezados en la novela policíaca, pensarían en la tristeza épica de algún policía escandinavo y no puede quitársele la razón. Es muy cierto que los nórdicos no se caracterizan por ser precisamente la alegría de la huerta. También hay abundantes ejemplos de policías solitarios y tristes, pero nada comparable al paisaje escandinavo en invierno, ¿o no?

Y si encima les dijera que la acción transcurre en Sevilla. Ya hay algo en ese binomio de tristeza y de la ciudad sureña que no termina por cuadrar. Es verdad que en la ciudad hispalense puede existir gente sola y también triste, aunque eso ya es más difícil. Pero ambas acepciones chirrían, no encajan o al menos a mí no lo hacen.

Un concejal y un piojo

Noticia: 
Un concejal del PP en Bilbao acaba borracho como un piojo y se niega a pagar parte de las consumiciones / http://ow.ly/VWKC304xefB


Creo que todo el mundo sabe de lo que vamos a hablar, pero puedo resumirlo. Un video, de un señor en pleno camino del coma etílico que discute, con mucha educación por cierto, con un camarero sobre la cantidad de cervezas que se adeudan. Queda claro que el individuo dudaba, probablemente no desencaminado, con el número de cervezas que había ingerido, pero en su estado era lo más normal, dudaba entre si había tomado 23 o 26. ¿A quién no le ha pasado eso? ¿quién no ha dudado en alguna ocasión de si se ha tomado doce o catorce gintonics? 

Pero porqué hablamos de algo tan trivial y que ocurre a diario en cualquier barra de bar de nuestro país, pues por dos motivos: uno de ellos, el menos relevante, que era concejal y ya se sabe cómo son, el otro, el relevante, es que se ha publicado un video con la elocuencia del concejal. Pero no es lo importante a mi juicio sino el titular del periódico, léanlo con calma:



“…acaba borracho como un piojo…”



Eso sí que es denigrante, ¿o no?

Por cierto, ¿qué le ocurre a los piojos que se emborrachan?

En mis tiempos mozos se hablaba de que se ponían verdes, ¿es cierto o no? Era como un mito que recorría generación tras generación. He visto el video y no veo verde por ningún lado, sólo un señor achispado que discute educadamente con un camarero, lo cual no es ningún crimen y más aún siendo un concejal, que ya se sabe como son. Por cierto si esto ocurre en mi barrio termina en las páginas de sucesos o bien en la sala de espera de urgencias…

Se preguntarán ustedes, un concejal borracho… ¿qué raro, no?

O a lo mejor: un concejal que se niega a pagar… ¿qué raro, no?

O tal vez: un concejal educado… ¿qué raro, no?

Qué es lo más denigrante de la noticia, el concejal borracho y discutidor, lo cual puede ser una cualidad de la ingesta alcohólica, o por el contrario que se ponga verde como un piojo ebrio.

Esta claro que lo segundo. 

Porque un concejal tiene derecho a emborracharse, ¿o no? No puede ponerse bolinga y terminar cantando y negando pago en cualquier bar, acaso la vida pública les exige un tipo de comportamiento alejado de los bares y de los sitios donde habitualmente se expende alcohol para su ingesta. Acaso los concejales no son humanos, aunque sepamos cómo son. Acaso estamos planteando que no sea ético emborracharse o por el contrario la ética está en no pagar algo de lo que dudaba. 

¿Quién no se ha emborrachado nunca? Pues como decía la biblia que quién esté libre de pecado que tire la primera piedra. 

Por cierto, qué hago yo defendiendo a uno del PP… ¡¡es por la defensa del piojo!! O al menos eso quiero creer.


El molino de momias. Petr Stancik

La cultura checa, con esa ironía despiadada, un humor muy negro, una aplastante inteligencia...

En la nochevieja de 1865, mientras en el recién restaurado reloj astronómico de la plaza de la Ciudad Vieja de Praga, aparecen a trompicones por dos ventanucos los doce apóstoles y Jesús, y La Avaricia agita la bolsa, la Muerte gira el reloj de arena, y tira del hilo y señala el inicio del año 1866, y la masa de ciudadanos festeja el acontecimiento, el suelo se levanta en un estallido y aparece el cadáver de un cartero con evidentes visos de haber sido torturado.

Con este impactante preludio, se inicia una trepidante historia, en la que se nos mostrarán muy diversas tramas, que se irán intercalando a lo largo de la narración, que nos propondrán, entre otras muy variadas cuestiones, una misteriosa cadena de asesinatos en serie, las tensiones y anhelos de la población checa, no muy cómoda bajo el dominio de los Habsburgos austríacos, las tensiones militares entre el Imperio austríaco, y el agresivo expansionismo de la Prusia de Bismarck, o una descripción de la vida social de la Praga del momento, en la que no falta durísimos daguerrotipos de la miseria de las clases populares.

Presentación de El libro de Satán (Hermenaute, 2016), de Carlos Aguilar y Frank G. Rubio

El libro de Satán, publicado por primera vez en 1999 (Temas de Hoy) fue muy emblemático para muchos. Ahora el sello Hermenaute vuelve a ponerlo en circulación.

Los autores Carlos Aguilar y Frank G. Rubio están acompañados en la mesa por el periodista David G. Panadero. También cuentan con el apoyo de los editores, Lluis Rueda y Marta Torres, y la asistencia de un público entregado.

Pasados 17 años desde la primera aparición del libro, el mundo ha cambiado enormemente, y si bien el pensamiento de hoy insiste en el sincretismo y el eclecticismo, a juicio de los autores vivimos una sociedad más puritana que la de finales del siglo XX.

Presentación de El libro de Satán (Hermenaute, 2016), de Carlos Aguilar y Frank G. Rubio

El libro de Satán, publicado por primera vez en 1999 (Temas de Hoy) fue muy emblemático para muchos. Ahora el sello Hermenaute vuelve a ponerlo en circulación.

Los autores Carlos Aguilar y Frank G. Rubio están acompañados en la mesa por el periodista David G. Panadero. También cuentan con el apoyo de los editores, Lluis Rueda y Marta Torres, y la asistencia de un público entregado.

El caso Fischer (2014)

La guerra en el tablero

Dos años ha tardado en llegar a nuestros cines El caso Fischer; estrenada en 2014 parecía haberse perdido en el limbo, como tantas otras películas. Las razones de este retraso no son fáciles de entrever, se trata de una obra seria, con un artesano como Edward Zwick detrás de la cámara, un protagonista tan conocido como Tobey Maguire y un tema en teoría tan interesante como la Guerra Fría. Puestos a especular, los problemas de distribución tal vez hayan debido a que se trata de una película de ajedrez, un deporte que en apariencia muy poco cinematográfico. 

No obstante existe una tradición más que interesante de cine ajedrecístico, como bien demuestra en los últimos lustros películas como La defensa Luzhin, En busca de Bobby Fischer o Fresh, o ya en el terreno del celuloide clásico obras como la notable Juego de Reyes, la mítica El séptimo sello o la injustamente obviada película de Billy Wilder Traidores en el infierno

Una mujer en Pigalle. Carlos Suárez

La memoria, el pasado y los recuerdos

Nuestra realidad es anárquica 
En primer lugar tengo que decirles que no es una novela al uso, es diferente y ahí estriba lo mejor de ella. La novela parece otra cosa, y por momentos lo es, y de pronto va cambiando, girando convirtiéndose en algo muy diferente. Digamos que la primera parte es muy clásica, muy tradicional, se juega con la idea de un asesinato y se intenta su resolución, a partir de ahí ya nada va como sería lo lógico o mejor dicho lo habitual.

A partir de ese primer tercio la novela gira muy bruscamente, pasa de ser una realidad a otra, se juguetea, de manera continua y constante, con la memoria, con el pasado y sobre todo con los recuerdos. 

Nuestro cerebro sintetiza la calidad de lo que podemos llegar a recordar y a veces juguetea con lo que la mente reconstruye de hechos conocidos o cuyo recuerdo no está completo, reinterpretando esa realidad fragmentaria. Pasa así a elucubrar sobre hechos de los que no tiene certeza si han sido vividos o inventados. La realidad es así algo no lineal, por momentos anárquica puesto que se vincula a recuerdos que pueden haber sido reales o no.