Entrevista con José Luis Ramírez, editor de Quaterni

...tiene una mezcla entre inocencia y brutalidad

Uno de los efectos más interesantes del éxito que ha tenido la novela negra y policial en estos últimos años, es que algunos valientes editores se lanzaron a buscar novelas de este género en ámbitos culturales y literaturas de las que no teníamos noticia de que se hubieran interesado en el género criminal. Y uno de estos valientes fue el grupo que mueve la editorial Quaterni, que se lanzó a editar literatura japonesa, y que en estos años nos ha regalado con un montón de buenas novelas policiales, tanto de la actualidad, como de principios del XX, mostrándonos un mundo literario de gran riqueza y variedad. Para que nos contara de las vicisitudes por las que ha pasado esta aventura editorial el pasado día del libro de Madrid, pudimos charlar largo y tendido con José Luis Ramírez, que junto con otros miembros de su familia lanzó y mantiene esta gran aventura editorial. Con su estilo vivaz y expansivo nos habló de autores, editoriales, tratos con Japón, y sobre todo nos deslumbró por el amor a los libros que publica y por la profesión que parece fascinarle.

Texto: José María Sánchez Pardo
Fotos: Juan Salvador López 













Por favor, háblanos de ti y de tu vida.

Soy madrileño, tengo 45 años, estudié empresariales, y por circunstancias de la vida me dediqué al libro. Mi padre también era de ese mundo, y ahora trabajamos juntos. Durante algún tiempo me dediqué a otros asuntos, pero ahora básicamente me dedico al mundo del libro, aunque a tiempo parcial doy clases de marketing.

Un nido de víboras. Andrea Camilleri

Hombres y mujeres, un infierno de dolor y dominación

La tranquila vida de Vigata es sacudida por la extraña muerte del perito mercantil Cosimo Barletta, que a falta de un asesinato, ha sufrido dos.... Para resolver este misterioso suceso, se pone al frente de la investigación el comisario local de la policía, Salvo Montalbano, que al frente de su peculiar, pero eficiente grupo, tendrá que dar luz a un asesinato, no sólo extraño, sino también lleno de sordidez por el crapuloso y canalla estilo de vida del fallecido

Nos reencontramos con uno de los más importantes personajes de novela policíaca de los últimos veinte años, el comisario Montalbano, y en esta ocasión nos lo encontramos más vivo y esperanzado que en anteriores entregas, lo que se nota, por ejemplo, en su relación, terriblemente bullanguera con su novia Livia, o con sus subordinados.

En esta entrega, Camilleri nos ofrece una nueva exploración del abuso y del despotismo, y de cómo se puede llegar a situaciones desesperadas por debilidad o extrema necesidad, en donde perversas sanguijuelas agarran a sus presas y las parasitan hasta el último suspiro. De igual forma el relato nos propone un doloroso cuestionamiento de diversas relaciones entre hombres y mujeres, en el que dibuja un gran fresco de como la sexualidad puede convertirse en un infierno de dolor y dominación. En este sentido el autor nos introduce en uno de los lugares más sórdidos de la relación humana, que ya tocó tangencialmente en otra novela, pero en ésta resulta de una crudeza no fácilmente digerible.

En medio de la muerte. Lawrence Block

Su tenacidad, experiencia policial y buena percepción le permiten llegar al fondo de los problemas 

La aparición del cadáver de una prostituta en el apartamento del policía Jerry Broadfield pone a este contra las cuerdas, pues el Departamento de Policía de Nueva York no le tiene mucho afecto, ya que está colaborando con la fiscalía denunciando las prácticas corruptas de algunos de sus miembros. Para poder evitar el cerco policial, contrata a Matthew Scudder, un expolicía que actúa como investigador privado sin licencia, aunque a éste las circunstancias y la personalidad de su cliente le generarán múltiples dudas, lo cual no será óbice para que emprenda una investigación confusa y sin pistas a la vista, y que recibe poderosas presiones desde muy diversos ámbitos sociales, policiales y del mundo de la delincuencia.

Matthew Scudder es un investigador peculiar. Hombre solitario, pues tras un desgraciado accidente en una intervención policial, mató a una niña, y su vida se derrumbó, abocándole a la bebida, y abandonando a su familia. En este momento vive solitario y triste en un hotel céntrico, y su vida es muy simple: lee periódicos, bebe, y de vez en cuando algún conocido le encarga una investigación, en las cuales su tenacidad, su experiencia policial y buena percepción del género humano, le permiten llegar al fondo de los problemas que le plantean. Este hombre desgraciado afronta la existencia impertérrito en su desolación, pero tiene el cuidado y la conciencia culposa, lo que le lleva a dejar el diezmo de lo que gana en los cepillos de las iglesias o en asociaciones de socorro social, y envía dinero a su exmujer y sus hijos. Pero desde esa desgracia personal mantiene una mirada lúcida, en la que raramente se juzga las acciones del prójimo, pero eso sí, él a su manera mantiene una ética que le impele a resolver entuertos y salvar a inocentes en apuros.

Bull Mountain. Brian Panowich

Tráfico de whisky casero, marihuana y metanfetaminas

Bull Mountain es una región montañosa y de difícil acceso al norte de Georgia, donde parece que la ley de los EE.UU. no es admitida por sus fieros y belicosos habitantes. Es una zona violenta, salvaje y atrasada, que nos recuerda la meseta de Ozark, entre Missouri y Arkansas, y que comparte con esta región el hecho de que buena parte de sus habitantes se dedican a la producción de sustancias ilegales.

El clan Burroughs ha sido el propietario y dirigente de esta bronca región, en la que ha sobrevivido gracias a sus actividades de tráfico de whisky casero, marihuana y metanfetaminas. Y aunque la tradición y el poder ha pasado de padres a hijos, hay una oveja negra: el sheriff Clayton Burroughs, que ha decidido apartarse del camino de la tradición familiar, lo cual le tiene enfrentado con el actual líder del clan Burroughs, su hermano mayor Halford. Pese a todo, existe un status quo, en el que ambos no se interfieren, con objeto de evitar enfrentamientos y derramamientos de sangre.

Pero sobre este inestable equilibrio se yergue la figura del agente especial Simon Holly de la ATF, Departamento de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos; que trae planes para acabar con esta irregular situación y llevar la ley y el orden a esta anárquica región.

Creepy. Escalofrío. Yutaka Maekawa

Magnífico tempo narrativo que abre y cierra historias

La vida tranquila y monótona del profesor de psicología criminalística Takakura se ve alterada por la petición de un viejo conocido, el inspector de policía Nogami, para que le ayude a resolver un antiguo caso no resuelto, lleno de situaciones extrañas, en el que una pareja y su hijo adolescente desaparecieron sin dejar ningún rastro. 

Al inmiscuirse en las extrañas circunstancias de este misterio, la vida rutinaria y un tanto monótona del profesor Takakura empieza a sufrir profundas convulsiones, que le afectan tanto a su vida profesional como a su entorno privado, generando una sittuación llena de inquietud, de la que no es el menor problema el extraño comportamiento del propio inspector Nogami, hombre lleno de sombras que enturbiará las pesquisas a las que se lanzan.

Como ya avisa el propio título de la novela nos encontramos con un apasionante novela de intriga, con una poderosa carga de suspense, que nos hace atravesar contínuas situaciones llenas de sombras, en las que la inquietud es el más suave de las emociones que nos provoca

La narración nos propone clásicos argumentos del género, como es la presentación de personas que no son lo que parecen, y que nos provocarán dudas e inquietud ante las verdaderas motivaciones que los impulsan. De igual forma no faltarán personajes abocados a eso que podemos denominar como maldad, y que tanto nos repele como nos fascina. Y como no, se nos propondrán pasiones amorosas llevadas al límite, en las que lo amoroso estará trufado de dominación, dolor y necesidad desesperada de afecto, que convertirán las relaciones en una situación turbia y dolorosa para buena parte de sus protagonistas. Y esta confusión se nos acrecentará algo más, a nuestros ojos occidentales, por las especiales características de la cultura japonesa, que hace de las relaciones entre hombres y mujeres algo no siempre bien calificable a nuestros ojos.

Recursos inhumanos. Pierre Lemaitre

¿Cuánto estaríamos dispuestos a arriesgar por mantener nuestro trabajo?

Nunca he sido un hombre violento. No me viene a la memoria ningún momento en el que haya querido matar a nadie. Sí que he tenido ataques de ira de vez en cuando, pero nunca la voluntad real de hacer daño. De destruir. Así que, claro, estoy sorprendido…

Este es el más que prometedor comienzo de Recursos inhumanos, de Pierre Lemaitre. Con estas palabras, con las que se define a sí mismo el protagonista de la historia, Alain Delambre, comienza una novela apasionante desde la primera a la última página.

De la mano del protagonista, un antiguo director de recursos humanos en paro, el lector recorre, en una historia apasionante y trepidante, los rincones más oscuros del ser humano y del mundo empresarial.

Porque Delambre, muy felizmente casado con dos hijas, 57 años y cuatro en paro, no se resigna a ser un marginado, a vivir metafórica y literalmente en el extrarradio del mundo en el que laboralmente triunfó. Mantiene una desastrada esperanza de volver a ocupar un puesto laboral acorde con sus conocimientos y su experiencia, por mucho que sepa que, tal y como dice un compañero de desgracias: “La esperanza es una abyección inventada por Lucifer para que los hombres acepten su condición con paciencia”.

Y cuando se le presenta la oportunidad de volver al que él considera su mundo, se aferra a ella, de una manera implacable, por encima de todo y de todos. Y lo que está dispuesto a hacer y padecer para lograr su objetivo, se convierte en una historia apasionante y aterradora, en la que se suceden las vueltas de tuerca que mantienen al lector en vilo desde la primera a la última página.

El Corazón del Ángel (Alan Parker, 1987)

Una historia de detectives, terror de origen religioso...

El británico Alan Parker era entusiasta de la novela de William Hjortsberg. Le atraía la combinación de géneros: un terror de origen religioso y una historia de detectives al estilo Raymond Chandler, de ambientación barroca y surcada de secundarios peculiares. 

Esa combinación de géneros, más vigente cada vez en el audiovisual, no es lo único que supo anticipar Parker. También la estética retro, servida con abundantes claroscuros


**esta crítica pertenece al monográfico 
Detectives Raros de la Revista PRÓTESIS