La soga (1948)

Como en una obra de teatro, sin cortes, en un único espacio

Una pareja se encuentra sentada en el banco de un parque hablando de sus planes. El chico se despide porque ha quedado con amigos y verá a la chica más tarde. Pero no volverán a encontrarse. Así se nos presentaba en trailer, a modo de pequeño prólogo, la primera película a color de Alfred Hitchcock, basada en la obra de teatro de Patrick Hamilton

El cineasta da muestras de su genio al realizar esta película en un plano secuencia. Ante la imposibilidad técnica de grabar todo de seguido, tiene que cambiar de rollo —cada uno, unos diez minutos de grabación—. La película está estimada en unos ocho rollos de grabación de una grabación continuada

Para algunos críticos se trata de un interesante experimento fallido, ya que como indica Robin Wood, Hitchcock nos plantea una pequeña trampa: para cambiar de rollo y cortar, nos lleva a un plano oscuro —una espalda, por ejemplo— para continuar el plano como si no hubiera habido interrupción. Planificada al detalle en los encuadres, situación de los actores, Hitchcock filma como en una obra de teatro, sin cortes, en un único espacio pero sin perder la cualidad cinematográfica. 

Una temporada salvaje. Joe R. Lansdale

Carrusel de episodios violentos

Hap Collins y Leonard Pine son un par de casi cuarentones que viven en una pequeña población del este del Texas más pobre. Viven de trabajar como jornaleros del campo, por lo que no se puede decir que naden en la abundancia. Hap es blanco, mujeriego y antiguo pacifista, mientras que Leonard es negro, homosexual y excombatiente de Vietnam. Pese a sus diferencias, son muy amigos, y se involucran el uno en los problemas del otro.

En esta ocasión los problemas vienen por el lado de Hap, al que se le presenta, tras años de separación Trudy, antigua esposa y activista radical, que además ejerce un poderoso atractivo sexual sobre él. 

Le viene con la propuesta de ayudarla a encontrar el botín de un antiguo robo. Lo que ocurre es que al encontrarse con los socios de Trudy las cosas se van a ir complicando hasta extremos impensables y hasta peligrosos.

Primera entrega de las aventuras de Hap y Leonard, una pareja de aventureros que se salen bastante de los cánones de los thrillers habituales, pues ante todo viven en uno de los segmentos más pobres de los EE.UU., y no parecen de entrada tener ninguna afición a verse involucrados en situaciones problemáticas.

La fiebre del heno. Stanislaw Lem

Diversos paradigmas científicos para esclarecer un misterio

Un antiguo astronauta norteamericano, aquejado de una gravísima alergia, está llevando a cabo un extraño periplo por Nápoles y Roma. Está siguiendo la misma, y peligrosa, ruta que un compatriota suyo realizó meses antes con grave riesgo para su vidaPara colmo, en un aeropuerto romano, nuestro protagonista se ve involucrado en un atentado terrorista de singulares características. 

Este es el intrigante comienzo de la desconcertante investigación que el veterano astronauta lleva a cabo para esclarecer los extraños sucesos que han llevado a la locura y muerte, tras sufrir diversas formas de alergia, de un importante número de varones de edad madura que tienen en común el haber pasado una temporada en un balneario napolitano. 

Las extrañas coincidencias que concurren en las muertes, hacen pensar en un extraño caso criminal, pero ni las policías locales ni la Interpol dan con la clave de lo que pueda haber detrás de tan extraña epidemia mortal

El ex astronauta pesquisidor finalmente se dirige a París, donde contacta con el matemático del CNRS, Pierre Barth, que reúne a un grupo de científicos de diversas áreas del saber -matemáticos, químicos, médicos, biólogos, juristas- con el objetivo de aunar su saber para dar luz a tan extraños sucesos. 

Dark City (1998). ¿Dónde se ha metido el día?

Dark City, del realizador Alex Proyas, es una película oscura y llena de sobresaltos. Gracias a un guión sin fisuras y con una galería de personajes desconcertantes, plantea una trama policial que nos lleva a preguntarnos acerca de nuestra propia identidad.

David G. Panadero conduce esta Sesión Prótesis.


Ficción Prótesis: Los arcanos de la catedral

«Nunca hubiera pensado que en esa primavera se volvería temerosa de Dios. Dice la creencia popular que los esquizofrénicos son religiosos, y allí, en el sanatorio mental...»

Así empieza Los arcanos de la catedral, un audio-relato de David G. Panadero que muestra el lado más inquietante de la religión y el poder de las catedrales.

**con las voces Nieves Guijarro, el propio David y Reverendo Wilson.


Yo creo en ti (1947)

Alegato en favor de la imprescindible labor social del periodismo

En los estertores de la Ley Seca en Estados Unidos —principios de los años 30 del siglo pasado— muere un policía en el barrio polaco de Chicago. Tras varios días de interrogatorio, sumados al posterior juicio, se declaran culpables con una pena de noventa y nueve años a dos esporádicos clientes de la tienda donde se ha cometido el crimen: una verdulería que funciona como tapadera para conseguir alcohol de manera irregular. Años después, la madre de uno de los convictos pone un anuncio en la prensa donde, a cambio de una generosa recompensa, pide localizar a los verdaderos culpables con el fin de salvar a su vástago (el actor Richard Conte, en otro de sus plausibles papeles de inmigrante). 

Basada en los artículos que fueron publicándose once años después del crimen, Call Northside 777 del californiano Henry Hathaway arranca con un marcado tono pseudodocumentalista muy en la línea de lo que, apenas tres años antes, había caracterizado otro de sus títulos basado en hechos reales como fue La casa de la calle 92: voz en off que nos introduce en la historia a medida que asistimos a una sucesión de escenas exteriores rodadas con descarnado realismo, esforzándose por eludir metáforas sofisticadas en un lenguaje directo, casi impasible. 

Bodas de plomo. Iván Guevara

Saben cuál es su lado de la trinchera en la lucha de ricos contra pobres

Urgencia y diversión es lo que transmite Ivan Guevara en Bodas de plomo, una historia de quinquis en la Barcelona preolímpica que ha escrito y que leemos como si no hubiera mañana, capítulo a capítulo, con la rapidez conque se mueven sus personajes por las calles.

Destaca la oralidad, la fluidez de esta historia. Es una de esas historias que cobran mayor sentido porque su narrador apela al lector continuamente. Como si compartiésemos barra con Mario y tuviésemos tanta impaciencia por seguir escuchando como él por seguir contando. Giros populares, voces de la calle, argot, todo dinamiza la voz del narrador, que suena especialmente convincente.

Mario y el Rata acaban de salir de la Modelo y no tienen un céntimo. Ni cortos ni perezosos, publican un eufemístico anuncio en Páginas amarillas, ofreciéndose para "resolver" lo que haga falta. No tardará en llegar la propuesta de un ricachón, amante despechado, que pide sangre... En la línea de Chandler, los dos quinquis cuestionan las órdenes, establecen un juicio moral y desobedecen al pagador: en la lucha de ricos contra pobres, saben qué lado de la trinchera les corresponde...

Discreparé de los lectores que comparan Bodas de plomo con las películas de Eloy de la Iglesia y José Antonio de la Loma: estos cineastas, que se batían el cobre entre el sensacionalismo amarillista y la denuncia social, tenían como máxima dar visibilidad a colectivos y personajes que habían estado excluidos y marginados. Ese no puede ser por lógica el objetivo de Iván Guevara, que inteligentemente opta por la diversión y la evocación nostálgica.

Guevara resuelve además Bodas de plomo con una narrativa fuerte, sin permitirnos un descanso. Se nota su pasión por el cómic porque él también sabe que lo más importante no es dibujar o colorear de forma virtuosa, sino facilitar el salto de una viñeta a otra.

Genteovejuna, 2018
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David G. Panadero