Qué pequeño es el mundo. Martin Suter

Detrás de toda fortuna existe un gran crimen

Esta es la primera novela de Martin Suter. Suena raro que se haya editado ahora en nuestro país, más aún que de un escritor tan conocido y de tan reconocido prestigio se haya obviado esta primera novela. La obra se edito allá por el 1997 con el título original Small World y no es una novela policíaca ni tampoco es un thriller como nos tiene acostumbrados el suizo, aunque se percibe que ciertos temas ya despertaran el interés del escritor.

En este caso se trata de la historia más íntima de una gran familia de industriales suizos. El poder, el dinero, los negocios representados en una familia; los Koch que son los protagonistas absolutos de la novela. Adjunto a ellos, a modo de juguete, vive Konrad Lang que será la otra pata de todo el artificio. Lang representa el uso que hacen los poderosos de las personas, en este caso usado como personal de compañía durante toda su vida. Pero, y en este pero se fundamenta la novela, guarda en su memoria restos, residuos de algo oscuro que la patriarca de los Koch prefiere que no se aireen.

Martin Suter parte de la clásica premisa que dice “detrás de toda fortuna existe un gran crimen” y sobre ella estructura toda la narración.

La Atlántida pornográfica. Julián Vigó

Desaparecen palabras como decrepitud, enfermedad, ancianidad, flacidez, psiquiatría

El libro comienza en un tiempo que no ha de ser muy lejano a nuestros días. Un mundo que ha tomado la forma de un Imperio totalitario, muy interventor sobre la conducta de sus ciudadanos, y en cuya estructura, valores y procedimientos de control, nos llegarán reminiscencias de otros proyectos reales o ficticios de utopías sociales.

La acción se inicia en un pueblo de la meseta castellana, donde un hombre va a celebrar las exequias por su padre fallecido. Ciertas paradojas, reflexiones propias del protagonista le lanzarán a un largo viaje, sorprendente y lleno de experiencias en busca de ciertas respuestas y experiencias, que le den un nuevo sentido a su existencia.

En este vertiginoso periplo, por ejemplo, conoceremos un mundo en el que el desarrollo tecnológico, permite la intervención sobre el cuerpo humano, permitiendo hacer desaparecer las huellas de la vejez y la decadencia física, permitiendo el despliegue de las fantasías más íntimas, sin el freno de la corrupción corporal ni de la castrante moral antigua.

Los "Señores del Acero" vascos

Le sumamos un punto más a ese mundo épico y brutal, el de los vascos



Ayer, día 21 de junio, merendé con una noticia espectacular. Al menos el título porque una vez leí la primera frase no me hizo falta completar el resto, la imaginación obró por su cuenta y riesgo.

Subsuelo. Marcelo Luján

Implicaciones insospechadas, un argumento que parece baladí

Una novela tremenda. Así titularía la reseña y por lo que he podido observar de la crítica muchos más se sumarían a esa afirmación.

Describiría el argumento con una expresión “anatomía de un instante” porque todo, tanto lo ocurrido como lo que va a ocurrir se basa en actuaciones de un instante, un momento que marcará todo lo demás. A partir de ese punto, de ese preciso momento, la obra se articula recreando las múltiples consecuencias que produce. Pero no es sólo eso la novela sino mucho más, es una apuesta estilística porque la prosa es muy particular, muy de autor y el ritmo narrativo también. Luján organiza todo el entramado con continuos cambios de sentido, con vueltas al pasado y con datos sesgados, dejando, de alguna forma, todo en el aire, todo en vilo, sin que nunca sospechemos cual es el siguiente paso de la trama, lo cual, es de un mérito tremendo.

Algo subyace en el fondo, en el subsuelo, nada es claro ni nítido y no existen unas explicaciones claras, aunque habrá consecuencias que sí serán evidentes. 

El Libro de los Baltimore. Joël Dicker

La escritura, como bálsamo, memoria y reparación de los vaivenes de la vida

Una saga familiar
Después del inmenso éxito “de crítica y público” (que diría el clásico) de La verdad sobre el caso Harry Quebert (2013), Joël Dicker retoma a su protagonista, Marcus Goldman, en un relato que, inevitablemente, nos lleva a la comparación con su anterior obra. Y, empezando por el final (el regusto que deja su lectura), anticiparemos que conviven en ese veredicto dos sensaciones, una gran satisfacción y una pequeña decepción: la novela es una muy buena obra, pero… se parece mucho, demasiado quizás, a su predecesora. Por estilo, por estructura, por las localizaciones y la ambientación y por el (no muy trabajado) perfil de los personajes, es casi, casi (aunque no lo sea por la historia) una continuación de la anterior. Es bien cierto que el tener un universo propio, un estilo definido y reconocible, es un punto a favor de cualquier escritor, máxime para uno tan joven y con tan poca obra aún, esta es su tercera novela. 

En cuanto al contenido, y para no “destripar” su lectura, es en esencia (a diferencia de La verdad…, que es básicamente un thriller) una saga familiar. La saga de los Goldman, la familia del protagonista, en sus dos ramas, a las que él mismo denomina como los Goldman-de-Montclair (familia de clase media a la que pertenece) y los Goldman-de-Baltimore (sus abuelos, tíos y primos de clase alta), objeto principal del relato como ya hace sospechar el título. Rama en la que destaca con principal brillo la figura del tío Saúl, único personaje que, en nuestra opinión, posee unos matices lo suficientemente marcados (característica ésta bastante ausente en el resto de los personajes que, como ya indicamos más arriba, no están en exceso bien trabajados y resultan un tanto esquemáticos) como para merecer tal nombre. 

Cuestionario: Andreu Martín

«Normalmente, mis mensajes son muchas preguntas y pocas respuestas»



Todo aficionado a la novela negra o novela policíaca, como prefiere llamarla nuestro autor, conoce a Andreu Martín, de modo que tampoco son necesarias muchas presentaciones. Es uno de los clásicos de la novela policíaca española que sigue en plena actividad y al que es un placer escuchar en cualquier charla o coloquio. No sólo es muy divertido, sino que va soltando brillantes ideas sobre el género como quien no quiere la cosa. Sus últimas publicaciones son la novela La violencia justa y su autobiografía Por ahora, todo va bien, premiada con el Premio Gaziel de Biografías y Memorias 2015.

Andreu Martín ha tenido la amabilidad de contestar unas preguntas que le hemos formulado, así que lo mejor será que dejemos que se explique.

Cuestionario por Ángeles Salgado

El rostro de Heizo. Go Osaka

Un investigador lleno de ingenio e intuición que usará todo tipo de artimañas

En estos seis relatos se nos ofrecen las aventuras de un personaje real, HeizO Hasegawa, que en la segunda mitad del siglo XVIII, fue un gran samurai, lo que le valió el sobrenombre del Hierro deHonjo. Por su pericia como samurai, y por su talento fue nombrado jefe de los KatO-aratame, investigadores de robos e incendios, que podían ir armados y detener no solo a campesinos, sino también a monjes y samuráis. 

En estas narraciones nos encontraremos con un investigador lleno de ingenio e intuición, que usará todo tipo de artimañas para detener a los ladrones y delincuentes que persigue.

Una característica muy destacable de este personaje consistía en que, excepto a algunos familiares y amigos, nunca exhibió su rostro, lo que creó la leyenda entre delincuentes y enemigos, que si alguien conseguía ver su cara, estaba destinado a morir. 

En estas seis aventuras de HeizO Hasegawa, se nos relatarán magníficas historias de ladrones, sus organizaciones, sus rituales, poniendo el foco de interés en la descripción de la dinnámica de los mismos, y mostrando las muy diversas y, a veces laberínticas relaciones entre el poder y su justicia. En esta línea, un tema de gran interés es la descripción de las relaciones entre ladrones y guardianes de la ley, y de cómo van intercambiando sus papeles, en algo parecido a eso que actualmente llamamos puertas giratorias.